Todo mundo: políticos, líderes sociales, no se diga cabecillas de esos inmensos negocios llamados partidos políticos (el próximo año se llevarán a la bolsa 5 mil 239 millones de pesos de financiamiento público) no encuentran palabras para ensalzar, hoy que ha muerto, al genuino luchador social que fue Francisco Toledo, voy a variar. En lugar de halagos recordemos algunos de sus debates

       Su relevante posición artística, su fama, no le impidieron entregarse con pasión a la lucha social con todos los riesgos que implicaba su verticalidad, Nada de negocios en lo oscurito como acostumbran hoy. Al frente siempre de las causas justas no le importó exponer el físico en el embate contra sus molinos de viento.

       No solo enfrentó insultos y amenazas. La más reciente de las agresiones físicas en su contra la armó el gobierno del saqueador Gabino Cue. Las notas mediáticas de junio del 2015 dan cuenta:

        El pintor y escultor Francisco Toledo y otros tres civiles denunciaron que fueron golpeados por un grupo de encapuchados cuando se manifestaban en contra de la construcción del Centro de Convenciones en Oaxaca en una zona natural protegida en el cerro del Fortín.

El artista plástico y vecinos de colonias cercanas se manifestaban para exigir un alto a la obra, cuando comenzaron a llegar los camiones de volteo y empleados adheridos a la Sección 27 de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), para comenzar con los trabajos. Empezaron lanzando rocas a los manifestantes.

Los inconformes, encabezados por el artista Toledo, blandieron un amparo judicial que suspendía la construcción del Centro de Convenciones en un área natural protegida.

Un grupo de hombres encapuchados comenzaron a rodearlos e intentar retirarlos entre empujones, jaloneos y golpes.

Toledo, siempre al frente, explicó que no estaban en contra de una construcción de esa magnitud, pero que no era el lugar para ese tipo de edificios, ya que de hacerlo se estaría destruyendo una de las últimas áreas verdes que tienen en la ciudad, el Cerro del Fortín.

        Fueron los momentos más álgidos de uno de los tantos litigios que encabezó el artista pictórico más famoso de los últimos años. Fue tenaz porque se trataba de uno más de los negocios turbios del entonces gobernador Gabino Cue y su asociado José Zorrilla.

El artista descubrió el oscuro interés detrás de la obra. “La ventaja de construirlo aquí es que está a tres pasos de su hotel (del secretario de turismo, José Zorrilla) no sería lo mismo si lo hicieran en Tlacolula o en otro lado, donde está la ruta del mezcal podrían hacerlo”, señaló.

       El baldón de esa agresión brutal queda para la historia, pero también vino el triunfo de la razón para el insigne artista. El 21 de octubre de ese mismo año, el saqueador Gabino Cue anunció la reubicación de la construcción del Centro Cultural. Suspendieron la obra y quedó descubierto el interés del Secretario de Turismo, José Zorrilla de San Martín Diego quien se vería beneficiado por ser socio de un hotel cercano al Cerro del Fortín.

 TENAZ

       La inteligencia y el valor se conjugaban en la excelsitud del añorado Juchiteco siempre contestatario ante lo que consideraba abusivo.

         No hay que olvidar la guerra epistolar que sostuvo en septiembre del 2014 por la publicidad en las portadas de los cuadernos Skribe con caricaturas, superhéroes y mujeres rubias que nada tienen que ver con nuestra cultura.

       En tres cartas dirigidas al presidente de Mexicanos Primero AC, Claudio X. González, al gobernador Gabino Cué y al líder de la sección 22, Rubén Núñez Ginez, el famoso pintor Premio Nacional de Ciencias y Artes 1998, les pidió reflexionar sobre este abuso

       Al representante de Mexicanos Primero, dueño de la fábrica de cuadernos, le dice que las portadas no son educativas y tampoco contribuyen a la formación de los niños ni se relacionan culturalmente con los mexicanos.

       Les expuso que “sería de suma importancia que la niñez mexicana tuviera referentes propios de su comunidad para seguir un determinado camino, conocer primero lo propio para luego explorar otras propuestas”. Montó en el IAGO una exposición con sus propios dibujos y cuadernos para propiciar una reflexión sobre las ideas que “nos venden a través de los cuadernos que van a cada primaria del estado”.

         El artista preguntó al líder de la sección 22 si, a partir de su preocupación por la educación, podría emprender una campaña de creación de portadas que promuevan una educación visual infantil acorde a nuestra cultura.

       Poco caso le hicieron. Los del cartel 22 aquí no vieron lucro sino convicciones.

      Algunas de sus luchas le dieron golpes, satisfacciones, otras, simplemente, le dejaron decepción como su distanciamiento con aquellos jóvenes “revolucionarios” fundadores de la COCEI. Los anhelos socialistas devenidos en corrupción y desvíos en la lucha social obligaron a Toledo retirar su exposición permanente y su apoyo a la Casa de la Cultura de Juchitán.