REFORMA


Yanireth Israde 

Cd. de México (15 septiembre 2019).- Ocuparse de la historia como asunto público implica el desafío de trascender personajes canónicos para considerar otros que suelen relegarse o reducirse al papel de villanos, traidores o guerrilleros, advierten los especialistas César Valdez, Javier Garciadiego y Alfredo Ávila.

“Al irnos acercando hacia otro bicentenario, el de la consumación de la Independencia, habría que revalorar figuras consideradas conservadoras, como Agustín de Iturbide, que en un momento ayuda a la consumación de la Independencia, pero a la vuelta de la esquina se convierte en emperador, y, como en la historia que difundió el Partido Revolucionario Institucional había que ver mal a los reyes, pues Iturbide no se ve bien”, dice Valdez.

El subdirector de Historia Contemporánea del INAH insta a revalorar la sagacidad de Iturbide y mirarlo, también, como traidor a la Corona española que él representaba en territorio americano.

Recomienda igualmente mirar de otra manera a “villanos” de la Independencia, como Félix María Calleja, nombrado virrey a mitad de la contienda independentista.

“En alguna de sus cartas manifestó que si Hidalgo, en la época de su levantamiento armado, hubiera acudido a los hombres del dinero en lugar de recurrir al pueblo, muy probablemente los criollos hubieran estado completamente de su lado, que si buscaba a los indicados no habría habido tanto derramamiento de sangre.

“Solemos ver a Calleja como un malo, muy malo, no como un hombre inmerso en un tiempo, que tiene que cumplir el papel que se le ha asignado”, pondera Valdez.

A partir de las efemérides que se cumplan -previene Garciadiego- habrá que prepararse para figuras como la del Presidente Venustiano Carranza, a un siglo de su asesinato, en 2020.

“Creo que es importante que se reconozca a un personaje que siempre tuvo la ley y la Constitución por delante, creador de la institución fundamental del siglo 20: la Constitución”, dice.

Pero, reconocer a un personaje como Carranza supone “discusiones muy serias”, advierte el investigador de El Colegio de México.

“¿Cómo es que conmemoramos en 2019 a Emiliano Zapata y en 2020 a un Presidente que fue involucrado entre los tres artífices de su asesinato?”.

Otros que ameritan ser considerados, a juicio de Garciadiego, son Lucio Cabañas y Genaro Vázquez, catalogados por el priismo como guerrilleros.

“Puede que pasen de ser guerrilleros a figuras regionales o sectoriales. Me gustaría que se discutiera abiertamente cuál fue el papel de Vázquez y Cabañas, ni criminalizarlos ni mitificarlos, (sino ver) de dónde proceden, cuáles son sus raíces y cuáles son sus secuelas, porque si no entendemos los procesos históricos que involucran a Cabañas y Vázquez, no vamos entender Ayotzinapa, no vamos a llegar a las raíces y a eso ayuda la historia, a llegar al fondo de las cosas”.

Garciadiego recuerda que en 2021 coinciden tres efemérides: el centenario luctuoso de Ramón López Velarde, así como las consumaciones de la Independencia y de la Conquista.

Alfredo Ávila, especialista del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, opina que el reconocimiento debería alcanzar a quienes han sido relegados.

“Primero las mujeres -sí me parece un poco triste que en el logotipo institucional del Gobierno solamente haya hombres-, porque hay mujeres en el proceso de Independencia que tienen una participación muy destacada en términos intelectuales, pero también en términos de armas y de organización y de operación política fueron muy importantes, y hablo solamente del proceso de Independencia que es el que mejor conozco, pero en todos los periodos de la historia de México sucede eso.

“Y otro tipo de personajes que tienen que ver con aquellos que habitualmente no han tenido voz. ¿Por qué seguir pensando nada más en Miguel Hidalgo o en José María Morelos? ¿Por qué no empezar a pensar en quienes los siguieron, en los campesinos que tomaron las armas para seguirlos y, todavía más: en aquellos campesinos que no tomaron las armas para seguirlos?”.