REFORMA


A un costado del Hemiciclo a Juárez, decenas de personas interrumpen el paseo dominical y se detienen en mesas dispuestas con materiales para confeccionar el centenar de papalotes. 


Israel Sánchez 

Cd. de México (15 septiembre 2019). Papel china de colores, un par de palitos de madera y un pedazo de hilo. No hace falta más para rendir homenaje a uno de los artistas mexicanos más importantes del siglo 20: Francisco Toledo. 

Y dibujando sobre el papalote la figura de un sapo, un murciélago o una iguana, parece casi seguro que, al momento de volarlo, descienda por el cordón -acorde a la tradición- el alma del creador juchiteco, fallecido el pasado 5 de septiembre a los 79 años, y homenajeado este domingo por la Secretaría de Cultura capitalina (SCCDMX) con un volado de 100 papalotes.

“Con una parvada de papalotes que surcan la memoria de los tiempos, pretendemos decirte adiós, alma del demiurgo juchiteco, hacedor de tus propias memorias, de tus tiempos, extraordinario principio ordenador de los elementos por ti soñados, y gracias a ti existentes”, expresó el titular de la dependencia local, José Alfonso Suárez del Real, en la Alameda Central.

A un costado del Hemiciclo a Juárez, decenas de personas interrumpen el paseo dominical y se detienen en mesas dispuestas con materiales para confeccionar el centenar de papalotes, los cuales se suman a los cuatro monumentales creados por talleristas de los programas Pilares y Talleres de Artes y Oficios Comunitarios de la SCCDMX.

Los niños corren, risueños, haciendo volar ese papalote recién hecho. Sin saberlo, ese sencillo ejercicio lúdico evoca el espíritu creador y combativo de quien con papalotes clamara por la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

Un homenaje al ritmo del músico Óscar Hernández o del ensamble de vientos y percusión Centzontli.

“¡Arriba Francisco Toledo! ¡Arriba Oaxaca!”, gritan los músicos. La despedida al zapoteco del mundo es una verbena que no cesa.