REFORMA

Yanireth Israde 

Cd. de México (05 octubre 2019). Los huaraches del fallecido pintor Francisco Toledo son tan inmensos, metafóricamente hablando, que solo podrá calzarlos la colectividad, afirma José Márquez, presidente del Patronato Pro Defensa y Conservación del Patrimonio Cultural y Natural de Oaxaca (Pro Oax), asociación fundada por el artista que adoptó Juchitán como su tierra de origen. 

“La operación es formar conciencia ciudadana y empoderar a los ciudadanos, desde la cuadra en la que viven, para que defiendan y valoren su espacio público, tanto en lo material como en lo intangible, es decir sus tradiciones. Nos volvimos sociedades indolentes y dejamos que unos cuantos resuelvan los problemas y eso echa a perder cualquier nación”, expone Márquez en entrevista.

La fuerza de Toledo, quien murió hace un mes, el 5 de septiembre, no se vislumbra ahora en algún creador, considera la artista Mónica Mayer, pionera del performance y la gráfica digital en México y precursora del arte feminista en América Latina.

“Hay muchos y muchas artistas trabajando cuestiones de artivismo o de construcción de comunidad de diferentes maneras e incluso creadores de instituciones, pero no veo a nadie con la fuerza de Toledo. Quizá son otros tiempos”, valora.

Fundador de múltiples espacios artísticos, Toledo convirtió su liderazgo como pintor en un liderazgo social, apunta Márquez.

Calidad humana y capital social distinguieron al filántropo, activista y creador, quien abanderó causas como el derecho a la educación, al derecho al agua y la preservación de la milpa y el maíz, las artesanías y el patrimonio cultural, enumera Márquez. Estas batallas prosiguen desde las organizaciones que fundó el creador.

“Toledo dejó una herencia de compromisos, muchos emprendidos por él y algunos consolidados. Se logró, por ejemplo, el beneficio fiscal para los artesanos, que estaban obligados a emitir facturas electrónicas en comunidades desprovistas de luz. Se abrió un proceso de dos años de trabajo con el SAT, y se logró, pero lo que no se ha logrado es el trato de las artesanías como un ramo especial de la economía. Para empezar, no se conoce el número real de artesanos, no solo en Oaxaca, sino en México”, expone Márquez.

Faltan también políticas públicas que frenen la invasión de mercancías industrializadas procedentes de Asia que usan los diseños de las comunidades para comercializarlas en serie, añade.

El presidente de Pro Oax destaca la labor de Tequio-Oax, agrupación dedicada a la recuperación del patrimonio cultural tangible e intangible de los pueblos, en colaboración con el Seminario Internacional de Rescate de los Centros Históricos Latinoamericanos y del Caribe.

Esta asociación, por ejemplo, ha unificado la cromática de los portales del Centro Histórico de Ocotlán, Morelos, Oaxaca, con la paleta de colores del pintor Rodolfo Morales, además de revestir la ciudad de murales artísticos.

“Francisco Toledo no murió, se diversificó. Se convierte en símbolo a seguir para quienes tengan vocación de servicio y que entiendan que tenemos que construir un nuevo mundo”, enfatiza Márquez.

Pro Oax continúa como una tribuna para la expresión de diversos movimientos sociales, según dispuso el pintor. “Él decía, de broma: ‘a ver mis huaraches a quien se los heredo’. Pues nos los heredó a todos, porque hay que seguir caminando con Toledo”.

Estímulo a voces indígenas

Francisco Toledo destinó el monto de su beca como creador emérito del Fonca al certamen para la creación literaria en idiomas mixteco, zapoteco, mixe, huave y triqui, en las categorías de poesía, narrativa (cuento o novela), canción, literatura para niños y textos basados en la tradición oral.

Los ganadores de la convocatoria que cerró ayer, recibirán 30 mil pesos y una obra gráfica.