Yalitza Aparicio nunca imaginó que meses después de debutar en el cine se convertiría en una vocera de la equidad, los pueblos originarios y hasta la infancia. 

Como Embajadora de la Buena Voluntad de la UNESCO, la oaxaqueña se da tiempo ahora para ser algo mucho más grande que una actriz que es nominada al Oscar. 

“Ni siquiera soñaba con ser representante de algo de una forma tan grande. Mi sueño, desafortunadamente, había llegado a cierto límite porque la sociedad te dice que no puedes aspirar a más. Donde estaba yo antes era hasta donde había llegado mi sueño más alto. Simplemente ese era mi tope, ser maestra, no había algo más después de eso”, dijo al semanario mexicano Proceso desde París. 

Yalitza acudió a Europa en su papel de representante y vocera del organismo de la ONU que promueve el respeto a los derechos de la infancia. 

Yalitza AparicioYalitza Aparicio 

“Estudiando escogí ser maestra de niños de tres a seis años porque pensé: ‘de mí va a depender si un niño va a querer seguir estudiando o si no va a querer regresar a la escuela’. En la educación, enseñaban a todos por igual. Y yo quería ser una maestra que le dijera a los niños: ‘todos son diferentes, todos aprenden de formas diferentes”. Ese había sido mi máximo límite, ayudar a esos niños a que siguieran su camino”, agregó.

La joven que interpretó a “Cleo” en Roma de Alfonso Cuarón, se ha desmarcado de las etiquetas y aclaró la ocasión en que aseguró no ser feminista. 

“En el contexto en el que yo crecí y con las personas que yo convivía, me decían que eran feministas. Me decían: “Las mujeres somos superiores a los hombres. Nosotras somos lo mejor, no necesitamos a los hombres”. Pero yo no lo sentía así y pensaba: “Si eso es ser feminista, yo no lo quiero ser”. Es cierto que en una entrevista una vez dije “no soy feminista”, porque yo crecí con este concepto en el que me decían que ese comportamiento era ser feminista. Ahora siempre digo que soy feminista, pero recalco: busco una equidad de género”, dijo. 

En el mismo sentido Yalitza dijo estar a favor de que la mujer decida sobre su cuerpo y el aborto sea despenalizado, tal y como sucedió en su natal Oaxaca recientemente.