Aldo González *

O
axaca es uno de los estados donde más se protesta. Una lucha de sus pueblos es en defensa del maíz, principal alimento mesoamericano. Los días 27 y 28 de septiembre el Espacio Estatal en Defensa del Maíz Nativo de Oaxaca organizó el encuentro Maíz comunal de Oaxaca para el mundo. Ahí denunciaron la biopiratería del maíz olotón y trazaron alternativas de defensa. 

En 2005 la trasnacional de alimentos y golosinas Mars Inc convenció a una comunidad mixe de cederle derechos sobre una raza de maíz con raíces adventicias. Resultó un problema, porque la variedad no es exclusiva de ella, ya que se siembra en otras comunidades de Oaxaca, Chiapas y Guatemala, según datos generados desde 1951 publicados por la Conabio.

La característica del maíz que llamó la atención de la empresa es que puede fijar el nitrógeno del aire para alimentarse, lo que podría reducir el uso de fertilizantes nitrogenados y disminuir la emisión de gases de efecto invernadero. Investigadores de las universidades de California-Davis y Wisconsin-Madison documentaron cómo las bacterias diazotróficas que viven en el mucílago de sus raíces hacen la fijación de nitrógeno y se proclamaron descubridores del proceso.

Los indígenas que siembran ese maíz manifiestan que los estadunidenses no descubrieron nada. Aseguran que sus ancestros ya sabían que el gel que sale de las raíces aéreas de las plantas es el que le da fuerza al maíz. Mientras muchos menosprecian la ciencia indígena, que hoy se manifiesta como costumbre, ésta sigue siendo un atractivo para los investigadores y empresas que están detrás de sus saberes, ya que les ahorran tiempo y dinero en sus modernas investigaciones.

Frente a la posibilidad de que la empresa patente su descubrimiento, las comunidades manifestaron su rechazo, ya que en la cosmovisión indígena la privatización de las semillas está fuera de lugar. Cuando en una comunidad indígena alguien se queda sin semilla, no va a la tienda a comprarla, sino practica la gozona o guelaguetza: quien tiene la semilla la proporciona, y quien la recibe la devuelve al momento de la cosecha.

Mars Inc ofreció distribuir beneficios a la comunidad contratante a cambio de poder comercializar la semilla en el mundo, lo cual es repudiado por las demás comunidades, aunque cumpla con lo establecido en el protocolo de Nagoya sobre acceso a recursos genéticos, ya que el maíz es un bien comunal sui géneris no de una comunidad, sino de varios pueblos indígenas. Asimismo, aseveraron que ese protocolo legitima la biopiratería.

Para hacer frente al despojo de sus semillas y manifestar la vitalidad de su forma de organización comunitaria (comunalidad), tomaron como iniciativa entregar semillas de maíz olotón de otras comunidades a los campesinos del mundo a través de Vía Campesina. ¡Que las semillas sean libres para que florezcan pueblos libres!, reivindicaron al tiempo que criticaron el modelo capitalista que pretende despojarlos de éstas.

El 12 de octubre, durante la Jornada global Samir Flores vive, desde Oaxaca, cuna del maíz y la milpa, manifestaron que rechazan la iniciativa morenista de reforma a la Ley de Variedades Vegetales, ya que sigue lineamientos de UPOV 91 y criminaliza el intercambio de semillas; también repudiaron la promoción para establecer protocolos bioculturales en comunidades indígenas, ya que sólo buscan legitimar el despojo de sus recursos genéticos al amparo del Protocolo de Nagoya.

Aunque varias organizaciones defensoras del grano lo han celebrado, rechazaron la aprobación en el Senado de la Ley Federal para el Fomento y Protección del Maíz Nativo, ya que no se opone a la circulación en el país del genéticamente modificado y sienta bases para seguir saqueando maíces nativos a través de bancos de germoplasma. ¿Acaso no les bastan las 31 mil muestras de maíz que han colectado a la fecha?, expresaron.

Calificaron las declaraciones del secretario de Agricultura –de quien solicitaron a AMLO su destitución anticipada– de simulación, ya que ven con desconfianza que se canalicen recursos hacia los campesinos pobres con el objeto de convertirlos en empresarios productores. Afirmaron que la 4T no ha aprendido que el maíz no es una mercancía, sino su principal alimento.

No les extrañó la disminución del presupuesto para el campo, ya que el neoliberalismo tiene más de 30 años descobijándolo. Aseveraron también que con el programa Sembrando Vida el Estado pretende privatizar las tierras comunales y disminuir la superficie donde se siembra maíz simulando conservación, mientras provoca la desaparición de semillas nativas, como lo ha hecho en el pasado con el pago de servicios ambientales.

En dos regiones oaxaqueñas donde se siembra maíz para vender, que coinciden con las zonas donde el capital prepara su instalación, el crimen organizado se ha incrementado. En consecuencia, les causa preocupación lo sucedido en Sinaloa, porque se trata del mismo grupo que mata indígenas en el Cauca; igualmente, les han causado preocupación las declaraciones que se expresan al interior de las fuerzas armadas, que también están instaladas en esos lugares.

El 2 de noviembre recordaron a Toledo como un gran defensor del maíz. Su ausencia ha servido de acicate para que muchos pintores, restauranteros, agroecólogos y maestros, entre otros, se sumen a la lucha de las organizaciones indígenas en defensa del maíz y la milpa. En Oaxaca, la defensa del maíz es la defensa de una forma de hacer la vida: la comunalidad.

* Zapoteco y ex presidente municipal de San Pablo Guelatao, Oaxaca