Redacción

Primero. Manifestamos como médicos el respeto irrestricto a la vida de los seres humanos como derecho fundamental sobre el cual se cimienta cualquier otro derecho.

Por tanto afirmamos, sin ambigüedades, la existencia de una nueva vida humana desde el momento de la fecundación. Con base en los datos científicos y médicos verificables, sostenemos que desde la unión del óvulo con el espermatozoide existe ya un nuevo ser humano, diferente al de sus progenitores, que está en potencia de desarrollar su personalidad individual desde ese momento hasta su muerte natural.

Segundo. Afirmamos que el embarazo no es un proceso patológico que requiera algún tratamiento o procedimiento para combatirlo, es un proceso natural, que implica cambios en la mujer para lograr el desarrollo del nuevo ser humano. Este nuevo ser, constituye desde ese momento, un cuerpo humano con una carga genética propia, integridad , dignidad y derechos humanos propios e independientes a los del cuerpo de la madre.

Tercero. El aborto inducido es un procedimiento en el cual se provoca la muerte de un ser humano, esto es un asesinato, que atenta a nuestra ética médica , nosotros juramos proteger la vida, el juramento Hipocrático dicta textualmente en uno de sus párrafos: “Jamás daré a nadie medicamento mortal, por mucho que me soliciten, ni tomaré iniciativa alguna de este tipo; tampoco administraré abortivo a mujer alguna. Por el contrario, viviré y practicaré mi arte de forma santa y pura”.

Todo procedimiento médico quirúrgico o instrumentado, con lleva un riesgo, el aborto es uno de estos procedimientos en el cuál siempre hay una muerte (la del hijo) y que derivado de las complicaciones que se puedan suscitar, también puede fallecer la madre. Nuestro sistema de salud tiene claras deficiencias que vivimos todos los días para salvar vidas, por lo anterior todos lo que trabajos en este sector de salud, médicos enfermeras, psicólogos, y personal en salud en general, sabemos que el aborto es un procedimiento que no brinda salud sino muerte y por lo tanto va en contra de nuestras funciones y recursos.

Cuarto. Manifestamos nuestro absoluto rechazo a las reformas aprobadas en el Congreso Local, por considerarlas inconstitucionales e ilegitimas, ya que la Constitución Política del Estado de Oaxaca, establece en el Artículo 12, Párrafo 8, que: “En el Estado de Oaxaca se protege y garantiza el derecho a la vida. Todo ser humano desde el momento de la fecundación entra bajo la protección de la ley para todos los efectos legales hasta su muerte natural”.

Reprobamos y Rechazamos absolutamente el aborto como una práctica legal en cualquier etapa del embarazo, por ser contrario a nuestra formación. Nosotros nos regimos bajo el principio de beneficencia que nos obliga a que “todas las acciones de la practica médica y todos los procedimientos médicos deben estar dirigidos a beneficiar al paciente y a la sociedad”. No permitiremos que nos quieran convertir en asesinos.

Quinto. En este contexto hemos presentado ante el Congreso Local, el 19 de noviembre una propuesta de iniciativa de Ley para la Objeción de Conciencia Médica. Con esta Ley pretendemos generar el marco legal que permita a quienes realizamos la prestación de servicios de salud, salvaguardar nuestro derecho a actuar o no actuar ante una acción o instrucción que vaya en contra de nuestra ética médica y conciencia profesional, como en el caso del Aborto el cual al ser un asesinato va en contra de nuestros principios de beneficencia y juramento de protección a la vida.

Sexto. Exigimos a los diputados que votaron a favor de las modificaciones del Código Penal en lo referente al aborto, se retracten de su iniciativa y que se abstengan de cualquier intento de modificar la Constitución Política de nuestro Estado para dar entrada a pretensiones abortistas. Que se documenten, informen y sobre todo, consulten a la sociedad y especialistas del gremio médico antes de proponer cualquier otra iniciativa en materia de salud y procedimientos médicos; ya que al ignorar sobre el tema violentan los derechos humanos de la sociedad a la cual están obligados a escuchar y servir como corresponde a una sana democracia.