Oaxaca.- Aún cuando sabe que el reconocimiento de la Dirección General de Educación de los Pueblos Originarios de Oaxaca (DGEPOO), no es una atribución que corresponda al estado, el ex militar Héctor Cruz Lomelí, dirigente del nivel Indígena de la Sección 22, sigue aferrado a obtener espacios para que pueda manejarlos a su antojo y seguir con las prácticas del pasado.

Quien en 2001 se retiró del Ejército por inutilidad en actos del servicio, quiere aprovechar para servirse con la cuchara grande desde un espacio no reconocido oficialmente, movido por sus intereses de poder y tener el control de las plazas, lo que le dejaría jugosas ganancias y a su servicio a los docentes. 

Cruz Lomelí fue sargento primero de infantería y estuvo en fuerzas especiales México, de San Juan Gichicovi, en Matías Romero. Por eso ahora usa sus tácticas de entrenamiento militar para desestabilizar, sin importarle que el mismo Presidente Andrés Manuel López Obrador ha atendido y dado respuesta a sus demandas. 

Se le olvida también que la falta de maestros se debe a la perniciosa práctica de la “autoubicación” que han realizado por años; muchos de ellos abandonaron las comunidades indígenas, esto es, ellos provocaron los problemas que hoy piden que se solucionen. 

Ahora, Héctor Cruz Lomelí pretende manejar la asignación de plazas y tener la opción que sus familiares las hereden.

Incluso rechaza las becas ofrecidas para los jóvenes originarios de comunidades, ofrecidas por el gobierno federal, porque ellos no las controlarían. Por supuesto que no les interesa esa solución, pues resolver el problema significaría que no puedan cobrar el favor de conseguir una plaza.