Al iniciar el año se confirma que este año 2020 traiga buenos augurios sobre el destino de México y los mexicanos. Pero ¿Por qué la necesidad y necedad diaria de mentirles a todos?, cuando lo que se esperaba al menos de parte de quienes votaron por el proyecto de MORENA Y Andrés Manuel, era que fueran diferentes, que fueran distintos, que como dice su eslogan de campaña fueran “la esperanza para México”, hoy en día son todo lo contrario, son “La desesperanza para México”.

Arrancamos con el desabasto de combustibles, de medicamentos, cuotas de recuperación las nuevas reglas de terror para los contribuyentes de parte del SAT, enfrentamientos a balazos en varias regiones del país, el alza de precios a la canasta básica, el miserable apoyo al campo mexicano, los programas ninis no sirven para abatir la delincuencia, al margen que no están operados eficazmente, el dinero no llega, y cuando llega no es de manera transparente, porque tampoco se lucha contra la corrupción. No hay un gabinete paritario, como en los anteriores, hay más mujeres que hombres. El timorato del palacio no responde a cada twitt de Trump con una determinación política y legal, al contrario está México más consecuente que nunca. La gasolina no bajo, y no bajara: ya nos lo dijeron.

Hay quienes dicen que si le va bien al Presidente le va bien a México, en esta ocasión difiero, al Presidente le está yendo muy bien, los negocios familiares fluyen de una manera extraordinaria, y sino pregúntenle a sus hijos o a su esposa, a sus cercanos y a sus demás familiares, inclusive a él mismo, de eso creo que no tiene ninguna queja, el grave problema es que 50 millones de mexicanos están en la pobreza y otro tanto más en la extrema pobreza, y ¿Qué cree señor Presidente? sus políticas sociales, hacendarias, administrativas, en fin sus políticas públicas en general, hasta hoy no han dado resultado y al paso que van no lo harán. Sus rollos discursivos, dispersos, encanta bobos por no decir otro calificativo siguen siendo el pan de cada día, pero ya con menos resultados, la gente no es tonta y se da cuenta de incongruencias diarias que vierte en su show mañanero, totalmente desgastado, y que a decir verdad ese espectáculo degradante de mentiras y de elogios en boca propia debería de detenerlo, solo se exhibe, se desgasta y a nadie le sirve, solo a su enorme Ego y a sus acarreados aplaudidores, que como focas aplauden sus payasadas.

La palabra ahorro tiene por naturaleza una connotación positiva, favorable, benéfica, saludable. Según la Real Academia de la Lengua Española “ahorrar” significa: 1.Reservar una parte de los ingresos ordinarios. 2.Guardar dinero como previsión para necesidades futuras. 3. Evitar un gasto o consumo mayor. Así entonces “Ahorré una parte del aguinaldo para…”; “este aditivo te hace ahorrar combustible”; “estos focos ahorradores reducen el consumo eléctrico hasta en 70 por ciento”, “me ahorré la vuelta hasta allá”. En todos los casos suena bastante bien.

 Esta semana López Obrador hizo un anuncio espectacular: “Ya se aprobó el inicio de la construcción de 2 mil 700 sucursales del Banco del Bienestar (…) Las primeras más de mil 300 sucursales, tanto la construcción como equipamiento, va a significar una inversión de 5 mil millones de pesos y otros 5 mil millones el año próximo. ¿De dónde los obtuvimos? Pues fueron los ahorros de fin de año”, según lo expuesto en su conferencia mañanera del 6 de enero. Pero espere inquieto lector, tres días antes, el 3 de enero, pacientes pediátricos del Hospital Infantil Federico Gómez de la Ciudad de México no pudieron recibir su quimioterapia porque no le ha surtido, el Sector Salud, los medicamentos para ello. Esta situación se reporta también en el Hospital Infantil de Puebla, entre otros del país. Dos días después, el 5 de enero ya no se renueva su contrato a 305 trabajadores eventuales de los Servicios de Salud de Oaxaca debido a recortes presupuestales forzados por la política de austeridad del Gobierno central. Este sector, tan solo en Oaxaca reporta un déficit de 2 mil 500 millones de pesos. En esas mismas fechas comenzó a cobrarse por los servicios médicos de especialidad a la población sin seguridad social que anteriormente se atendía -casi gratuitamente- a través del Seguro Popular. No quisiera pensar que ya es política pública nacional el principio de no prolongar “antinaturalmente”, “artificialmente” la vida con innovación médica, como creen algunas asociaciones religiosas. No se puede llamar ahorro al recorte cuasi criminal al presupuesto del sector Salud federal. Llamarle ahorro no solo sería una mentira, sino hasta una perversidad, porque ahora en parangón este gobierno de la cuatroté pone pomada en el golpe que da INSABI.

Jugadas de la Vida.

El nombre piñata es italiano y significa “olla de barro”.

Twitter: @ldojuanmanuel