Oaxaca.- En Yucuná, el municipio mixteco más pobre entre los pobres, el presidente López Obrador, con un ejemplo palpable de lo que es la corrupción en este país y una manera concreta de erradicarla, inició su gira número trece por territorio oaxaqueño. 

 Al inaugurar el camino de acceso a esta comunidad, construido por los propios habitantes y el presupuesto administrado por la misma autoridad municipal, el jefe de la Nación exhibió una de las aristas de la gran corrupción que impera en la SCT en la construcción y reparación de caminos. Exhibió el mal, pero puso el muevo camino como ejemplo del remedio para combatirlo. Por eso, el gobernador Alejandro Murat Hinojosa, los llamó “caminos de la esperanza”.

“Miren el grosor del concreto -dijo AMLO-, no es el camino de asfalto en el cual los contratistas (con los que convenía la SCT), ponen una capita de chapopote y con las lluvias se destruye luego y vuelve a ser de terracería, el cuento de nunca acabar por la corrupción. Esto está bien hecho”.

Este es un método novedoso de construcción que beneficiará a todos los municipios oaxaqueños, según anunció el mandatario. El dinero se queda en la comunidad, se reactiva la economía y se da empleo a los habitantes. En la construcción del camino de Yucuná trabajaron 90 personas.

Antes de concluir ayer en la Sierra Juárez, su décima tercera visita a Oaxaca en sus trece meses como presidente, López Obrador anunció que el 20 de marzo próximo estará nuevamente en Oaxaca para inaugurar nuevos hospitales.

CRISIS UNIVERSITARIA

      Con la oportunidad que caracteriza a esta columna, en mi entrega del pasado 26 de noviembre, advertí el estallamiento de la crisis que en este momento mantiene en ascuas a toda la comunidad de la Universidad Benito Juárez de Oaxaca, incluyendo a sus depredadores. No hubo presupuesto para pagar la primera quincena de este año. Mejor dicho: el gobierno dijo ¡Basta!

       Si no hay voluntad del Estado para sanear sus finanzas, esta institución puede caer en su crisis más profunda. Así dijo en esa fecha el Rector Eduardo Bautista a la par que el Órgano Superior de Fiscalización del estado (OSFEO) concluía una de las auditorías más rigurosas. Allí se destapó la cloaca que ya se conocía.

         Además del cúmulo de aviadores, “maestros porros”, contratos sospechosos de outsourcing, etc., el déficit que arrastra la Universidad pasa de los 115 millones de pesos.

       Me dicen que por más cabildeos que intente el diputado morenista Noe Doroteo para que el gobierno libere el presupuesto universitario y la amenaza de los Chapos, la Loba y demás grupos dominantes con la movilización de sus sindicatos, la decisión está firme: o sanean administrativa y financieramente la UABJO o no hay presupuesto.

MORENISTA EXTRAVIADO

       Un gran contrasentido resulta el papel que juega el diputado Noe Doroteo. Es personero de “los chapos” y desde su curul se opone sistemáticamente al saneamiento de las finanzas universitarias. Digo que es un diputado incoherente porque si alguien ha ofrecido acabar con los cacicazgos en las universidades públicas es el presidente AMLO líder máximo del partido Morena y su coaligado PT.

        Para refrescarle la memoria al curuleco Noe Doroteo Castillejos, en octubre pasado, López Obrador dijo: “¡No vamos a permitir la corrupción de esos caciques en las Universidades! Eso se acabó, eso se termina, no vamos a apoyar los cacicazgos. Vamos a apoyar la educación pública pero no a los caciques”.

           Los abusos de los grupos de poder al interior de la UABJO y la inacción del gobierno, condujo a esta situación insostenible ¿y quienes son? El más poderoso lo encabezan “Los Chapos” Abraham Martínez con su parentela incrustada en posiciones claves de la administración universitaria. Hace dos meses entregó a su yerno y al más temible de sus porros, el Sonrics, el control de la malograda Escuela de Derecho.

       Le sigue la pandilla de “La Loba” Leticia Mendoza Toro quien controla como negocio particular la Preparatoria seis, Bellas Artes, Veterinaria y siempre en posiciones de primer nivel como la Secretaría General que hoy detenta.

       El clan que encabeza Enrique Martínez, mantiene en control las facultades de Ciencias Químicas, Enfermería, Odontología

       De aquí se desprenden otras pandillas con menor fuerza pero que también tienen su espacio de poder como Pizarro que controla la Preparatoria uno, Vilchis que es el que manda en la siete. Aunque operan por su lado se unen en momentos coyunturales. Es decir, cuando quieren joder más a la Universidad.