Oaxaca.- Dicen los expertos que cuando algo o alguien pasa por momentos críticos tenemos que sacar lo mejor de nosotros mismos para salir adelante. Eso puede pasar en la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca.

Todo indica que la gran corrupción de los grupos caciquiles llevó a la Universidad a tal complejidad que la crisis ha tocado fondo. Apenas pudo pagar la quincena pasada y en este momento, los grupos de poder fáctico, están sonando tambores de guerra. A partir de estos acontecimientos, si el gobierno así lo decide, puede pasar a la historia. Es un momento coyuntural. 

La Universidad Autónoma de Puebla llegó a una situación más difícil que la que enfrenta en este momento la de Oaxaca. Con voluntad política, dos gobernadores: Piña Olaya y Manuel Bartlet, desayunaron huevos y cenaron sesos y lograron el rescate de la Universidad poblana que, igual que en Oaxaca, estaba en manos de auténticos grupos mafiosos. Fue una odisea, pero hoy esa Universidad del vecino estado es ejemplo de calidad académica.

 LA COYUNTURA

Para conocer de viva voz la opinión de universitarios que han sido copartícipes de los conflictos en esa institución y que, por lo mismo, conocen las entrañas de la Universidad de Oaxaca, hablamos con varios protagonistas. Sus opiniones son sorprendentes.

El veterano abogado y catedrático de la UABJO, Jaime Mayoral Gómez, suelta, sin rodeos.

Si el gobernador Alejandro Murat Hinojosa quiere pasar a la historia como el salvador de la Universidad de Oaxaca, debe aprovechar el momento coyuntural. Los astros se le han alineado, por las siguientes razones:

Primero, la crisis económica, política y académica en la institución confirma que, en esta situación, la Universidad Benito Juárez, está zozobrando. Urge un golpe de timón para salvarla. En la actual situación, ya no tiene razón de existir.

Segundo, no puede haber otro momento político más propicio como el que estamos viviendo. El gobernador debe aprovechar la afinidad política que tiene con el presidente López Obrador. Solo con la decisión política del presidente de la República y del gobernador del estado, se puede salvar la Universidad de Oaxaca.

Tercero, el discurso del presidente AMLO marca el punto de arranque. Hay que recordar sus discursos: en octubre pasado, López Obrador dijo: “¡No vamos a permitir la corrupción de esos caciques en las Universidades! Eso se acabó, eso se termina, no vamos a apoyar los cacicazgos. Vamos a apoyar la educación pública pero no a los caciques”.

CONSENSO

Otro viejo maestro me dice que el discurso lopezobradorista ha permeado en la comunidad universitaria. “Imposible que los caciques sigan controlando la Universidad cuando el discurso presidencial va en otro sentido”.

El consenso es que el gobierno debe rescatar la Universidad. Muchos maestros, estudiantes y hasta los trabajadores, opinan que “si el gobernador quiere colgarse la medalla debe convertirse en el salvavidas”.

Están tan conscientes de que esta crisis debe ser la puntilla para que la UABJO deje de ser rehén de los grupos caciquiles, vean lo que expresaron: “no importa que nos quedemos sin tres o cuatro quincenas, pero que rescaten a la Universidad”.

EN QUIEBRA

En el reciente emplazamiento a huelga del Sindicato de Trabajadores y Empleados (STEUABJO), el abogado de la UABJO tuvo que responder con una negativa rotunda a sus peticiones de 20 por ciento de incremento salarial, más plazas, etc. Pero no solo se negó al acostumbrado pliego petitorio, puso en la mesa de negociaciones de la Junta de Conciliación y Arbitraje, la situación de quiebra de la Universidad y, como consecuencia, nada de lo que pide este sindicato, puede cumplir.

Para empezar, dijo una verdad lacerante: La UABJO tiene un déficit financiero “que pone en riesgo la continuidad en la prestación de sus servicios educativos”. Es decir, está a punto de desaparecer.

Da a conocer también que la SEP no aportará más 51 millones de pesos que destinaba para solventar servicios personales.

La quiebra tácita la explica el abogado así: “a lo largo de muchos años, la Universidad ha incurrido en gastos superiores a sus ingresos como consecuencia de entre otras causas, a expansión de su oferta educativa, los incrementos en la calidad y cantidad del personal académicos, al otorgamiento de prestaciones a ese personal por montos superiores a los recibidos, al monto de financiación SEP-SHCP, y la falta de un sistema de pensión y jubilación. Por todo esto la Universidad “tiene adeudos al SAT, a proveedores de seguridad social, al gobierno del estado, etc.

Si el gobierno cubre el déficit de 545 millones seguirá el círculo vicioso. Los caciques continuarán con las prácticas corruptas y la Universidad seguirá hundiéndose, a menos que el gobierno federal y estatal se decidan y den el golpe de timón.