NIGROMANCIAS

Todo hace pensar que vamos en la ruta del progreso. Hoy es posible facilitar casi todo por medio de instrumentos que requieren cada vez más el mínimo esfuerzo para conseguir nuestros objetivos. Ahora mismo esta herramienta tecnológica en la estoy plasmando letras hará que en cuestión de segundos, pueda enviar mi colaboración semanal. Sin duda así es en el mundo de las apariencias, tal como es la realidad dada (Kant acerca de lo fenoménico y lo nouménico), y esa es la que vivimos, desarrollamos, reproducimos y así… como dice la chaviza; pero cabría aquí detenernos por un momento y hacernos nuevamente la misma pregunta que Juan Jacobo Rousseau se hizo para sí y para la sociedad de su tiempo en su “Discurso Sobre Si El Restablecimiento De Las Ciencias y De Las Artes Ha Contribuido Al Mejoramiento De Las Costumbres” mismo que según él cuenta, le valió la fama, amén del premio de la Academia de Dijón en 1750.

“¿El restablecimiento de las ciencias y de las artes ha contribuido a modificar o a corromper las costumbres? He allí lo que se trata de examinar. ¿Qué partido debo

yo tomar en esta cuestión? El que conviene, señores, a un hombre honrado que nada sabe, pero que no por ello se estima menos. Será difícil, lo siento, adaptar lo que tengo que decir al tribunal al cual compareceré. ¿Cómo osar condenar las ciencias ante una de las sociedades más sabias de Europa, ensalzar la ignorancia en una célebre Academia y conciliar el desprecio por el estudio con el respeto por los verdaderos sabios? He visto estas contrariedades y no me han en lo absoluto desanimado. No es la ciencia la que yo injurio, me he dicho, es la virtud que defiendo ante los hombres virtuosos. La probidad es aún más querida a las personas de bien que la erudición a los doctos. ¿Qué tengo, pues, que temer? ¿Las lumbreras de la asamblea que me escucha? Lo confieso; pero sólo en lo que concierne a la elaboración del discurso y no en cuanto al sentimiento del orador. Los soberanos justos no han vacilado jamás en condenarse ellos mismos en las discusiones dudosas; y la posición más ventajosa, en buen derecho, es tener que defenderse contra una parte íntegra e ilustrada, juez de su propia causa.

A esta causa que me anima, se une otra que me decide: es la de que, después de haber sostenido, según mí inteligencia, el partido de la verdad, cualquiera que sea

el éxito, él constituye una recompensa que no puede faltarme: la encontraré siempre en el fondo de mi corazón”. (Jean-Jacques Rousseau Discurso sobre las ciencias y las artes)

La cuestión va más allá de solo una curiosidad académica o de una descripción rigurosa de los grandes descubrimientos, inventos y avances de la ciencia y la tecnología hasta nuestro tiempo. Implica una profunda preocupación por el incremento paradójico de la sinrazón, siendo que justamente la racionalidad desarrollada a su máximo potencial es la causa del “progreso”.

Gandhi iría más al fondo aún, casi al extremo contrario del “progreso científico tecnológico”. Entre sus pronunciamientos deja ver que parte de su lucha contra la desigualdad y la discriminación a través de la no violencia asume que conforme más se avanza, más se retrocede. “la civilización, dice Gandhi, lo es solamente de nombre. Es, según expresión del hinduismo, “la era negra, la era de las tinieblas”. Hace del bien material el único propósito de la vida y no se ocupa en absoluto de los bienes del alma. Trastorna a los europeos, los hace siervos del dinero, los torna incapaces de hallar la paz y hasta de sentir vida interior; es un infierno para los débiles y para las clases trabajadoras; mina la vitalidad de la raza. Esta civilización satánica habrá de destruirse a sí misma”.

Dos visiones de un mismo mundo, el de la marcha de la humanidad hacia su propia deshumanización, avanzando en sentido contrario al tiempo, corriendo hacia su propia destrucción, llegando al punto de retorno, a su condición animal, bestial, irracional, instintiva.

Cabría preguntarse hoy, entonces, si las universidades, la escuela en general está cumpliendo con la finalidad para la que fue creada y si las iglesias son cada vez más inútiles en su misión espiritual la que al parecer no han cumplido nunca. Pero queda también pendiente, (valga) la pendiente hacia el vacío político, que debiera ser motor de todos los demás sistemas, el económico, el educativo, el cultural, el social; es decir, si la política, y me refiero aquí a la política mundo, no al de un país en particular, sino a la actividad, la teoría, la ciencia y la filosofía políticas como campos de acción hoy olvidados, si esa gran rectora de los gobiernos y las ciudades (en tanto aglutinadoras de ciudadanía) del mundo sigue en declive generando un fuerte índice de violencia y además continúa en la línea inversa del verdadero progreso, acumulando impotencia y demostrada incapacidad para ejercer los cargos públicos, la paz y el desarrollo humano ira en decadencia también. En resumidas cuentas, pues, estamos ante un mal, no nuevo pero si en acelerado crecimiento, de donde se propaga la violencia, alimentando armamentos y ejércitos para multiplicarla como una enorme pandemia inhumana.

Mientras tanto, procuremos un poco de paz. Nos leemos la próxima, nigromancias@gmail.com twitter @JTPETO