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Oaxaca.- La astronauta de la NASA Christina Koch, quien lideró la primera caminata espacial femenina en 2019, aterrizó en Kazajistán tras una estadía récord en la Estación Espacial Internacional. Completó una misión de 328 días que podría brindar nuevos datos sobre los efectos de los viajes extensos para la salud. 

La cápsula Soyuz MS-13 se posó el jueves en la estepa del desierto de Kazajistán a las 04.12 hora local trayendo devuelta a la Tierra a Christina Koch, de 41 años; al astronauta europeo Luca Parmitano y al cosmonauta ruso Alexander Skvortsov.

La misión de Christina Koch batió el récord de permanencia continua más larga en el espacio de una mujer, que anteriormente ostentaba Peggy Whitson, también de la NASA.

Koch también logró un hito de género en una caminata espacial relativamente rutinaria con su compañera de la NASA Jessica Meir, en octubre. Esa caminata marcó la primera vez en que dos mujeres salieron de la Estación Espacial Internacional al mismo tiempo.

El primer intento de la NASA de realizar una caminata espacial solo de mujeres en marzo de 2019 se suspendió porque uno de los trajes espaciales de los astronautas no había sido ajustado correctamente de antemano, lo que encendió un debate sobre la equidad de género en la comunidad espacial.

Los astronautas en la Estación Espacial Internacional, cuyo vigésimo aniversario en la órbita terrestre baja se celebra este año, han contabilizado 227 caminatas espaciales de mantenimiento, de las cuales casi dos docenas incluyeron mujeres, según la NASA. Koch y Meir realizaron otras dos caminatas espaciales juntas en enero.

La NASA dijo que la prolongada misión de Christina Koch proporcionará a los investigadores datos muy necesarios sobre cómo la ingravidez y la radiación espacial afectan al cuerpo femenino en las misiones espaciales de larga duración.

Estos factores, que se estudiarán en los próximos meses, podrían resultar útiles para el objetivo de la agencia espacial estadounidense de construir una estación permanente en la superficie de la Luna en la próxima década.

Los 340 días en órbita del astronauta estadounidense Scott Kelly desde 2015 demostraron que los viajes espaciales extensos tienen efectos en la salud, como el engrosamiento de la arteria carótida y la retina, cambios en la expresión génica y un ligero deterioro cognitivo en los hombres.