EL PAÍS

Joaquin Phoenix se ha acostumbrado a recoger premios. Y a ofrecer discursos reivindicativos. Los Oscar volvieron a galardonarle, como mejor actor protagonista, por Joker, y ponerle ante un micrófono. “No me siento por encima de ningún compañero de profesión, ni de ninguno de los presentes. Compartimos el amor por el cine. Y creo que uno de los principales dones que nos da es la posibilidad de utilizar nuestra voz. He pensado mucho en las cuestiones tan incómodas con las que nos enfrentamos constantemente. A veces puede que pensemos que somos campeones de ciertas causas, pero yo veo aspectos comunes: hablemos de la desigualdad de género, de los derechos LGTBI, de los indígenas o de los animales, estamos hablando de la lucha contra la injusticia”, reflexionó. “Nos hemos desconectado mucho del mundo natural, y estamos inmersos en un mundo egocéntrico”, continúo Phoenix. El actor sostuvo que los humanos temen el cambio porque creen que conlleva sacrificios y renuncias. “Cuando usamos el amor y la compasión como principios guías, podemos crear sistemas de cambio para el ambiente”, agregó. Finalmente, el actor dio las gracias a todos los que aguantaron lo “difícil” que es lidiar con él y le dieron una segunda oportunidad. Y recordó: “Cuando tenía 17 años, mi hermano escribió esta carta: ‘Corre al rescate con amor y la paz vendrá después”.