Mediante una grabación de una cámara de seguridad de una vivienda, del 11 de febrero de 2020, fuimos testigos de cómo una pequeña niña de 7 años de edad iba de la mano hacia el peor destino que se le puede desear a un ser humano, y mucho más a una vida inocente. Desgarró, destruyó, ver esa imagen de Fátima Cecilia caminar junto a una mujer que la sustrajo de su escuela. La niñita no se resistió pues no cabe duda que aquella mujer era alguien a quien ella conocía, a quien le entregó su inocente confianza de que la llevaría con su madre. Duele escribir sobre este terrible acontecimiento, del que sabemos que pudo prevenirse. Se ha evidenciado toda una cadena de omisiones. Fátima murió debido a la falta de protocolos que cuiden a los niños sin importar que pongan un pie fuera de su escuela. Por un sistema caduco que no entiende que vivimos otros tiempos, donde es imposible perder de vista a un niño ni siquiera por segundos. Tenemos también la lamentable situación en los núcleos familiares, donde la necesidad en los hogares ha crecido al grado de que padre y madre tienen que salir a buscar el sustento económico. Existe el descuido oficial en cuanto al tema de salud mental, que sin duda ha sido un factor totalmente olvidado al no atenderse las constantes señales de alerta que se generan desde los mismos hogares. Muchos creímos que los recientes sucesos donde murieron criaturas inocentes fueron actos perpetrados por la delincuencia, pero no fue así. Han sido los mismos parientes, gente cercana, y hasta los mismos padres quienes por odio o descuido le quitaron la vida a sus hijos. Ahí tenemos a Karol, una bebé de apenas cinco meses de nacida que murió por una broncoaspiración. Su madre, en un acto desesperado, intentó montar un supuesto secuestro y posterior asesinato. El remordimiento y la culpa fueron más fuertes y al final tuvo que declararse culpable de la muerta, quizás accidental, de esta pequeña alma. Fue una semana terrible, aderezada con la ineptitud y de cierta manera apatía de un gobierno que solamente tiene interés en hacerse de recursos con la rifa de un avión. La sangre de Fátima, Karol, Ingrid y muchas más mujeres que siguen muriendo, jamás serán borradas.

Así vemos que cada mes surgen convocatorias para realizar un paro nacional de labores en demanda de alguna acción o de una respuesta autoridad. Sin embargo, ninguno de estos llamados ha logrado detener al país hasta ahora. Después de hace ocho años del movimiento #132, estamos nuevamente ante una gran movilización ciudadana que se topa con una más cínica y torpe postura de la autoridad en turno. Ante la cerrazón del gobierno central este movimiento dejó de ser de feministas para ser de toda la sociedad en demanda de seguridad y respeto hacia todas las niñas y mujeres. Todas. Quienes hace unos meses se indignaron y lanzaron una fuerte ofensiva gubernamental porque un periódico se atrevió a publicar la foto del último hijo de López Obrador llegando a la escuela -¿se acuerda dilecto lector de la etiqueta palaciega #ConLosNiñosNo?-, ahora guardan un indignante silencio o descalifican este legítimo movimiento de la sociedad por las mujeres. La señora madre de Joaquín El Chapo Guzmán recibió mejores palabras de consuelo y apoyo de parte de MALO que el nuevo movimiento social al cual ha tratado de descalificar al atribuirlo a sus adversarios y que además no dio una llamada de pésame para la familia de Fátima. El camino lógico que tomaría un estadista sería enarbolar esta justa causa y actuar con toda la fuerza del Estado para cambiar las condiciones imperantes en favor de las niñas y mujeres, pero no. Al contrario, ya hasta hicieron recular a la no primera dama del país que en un principio apoyó este paro del 9 de marzo y ahora convoca a no parar y a manifestarse ese día en apoyo MALO. No hay duda: las mujeres del gabinete y del primer círculo presidencial seguirán en paro como desde el comienzo del sexenio.

La violencia brutal en contra de las mujeres también tiene multitud de rostros y aterradoras cifras. Una extensa tipología: violencia por un compañero sentimental (violencia física, maltrato psicológico, violación conyugal, feminicidio);violencia sexual y acoso (violación, actos sexuales forzados, insinuaciones sexuales no deseadas, abuso sexual infantil, matrimonio forzado, acecho, acoso callejero, acoso cibernético); trata de seres humanos (esclavitud, explotación sexual);mutilación genital, y matrimonio infantil

De lado de las autoridades es indispensable la creación y difusión de mapas de riesgo, la realización de operativos destinados a la prevención, la organización de brigadas ciudadanas que colaboren en la identificación y protección de mujeres en situación vulnerable, así como el diseño de protocolos que, como sucede en los casos de sismos, expliquen qué hacer cuando una mujer se encuentra en peligro, para que sean difundidos entre la población. Los ciudadanos, además, debemos estar dispuestos acompañar a las mujeres hasta que se encuentren sanas y salvas.

Esta espeluznante información pareciera que le tiene sin cuidado al presidente, le incordia hablar del tema, como a Claudia Sheinbaum, quien al respecto contestó a la prensa: “ahora no” . Lo abominable ante su incapacidad e insensibilidad, es que solo atina a señalar el presidente MALO como culpable al “Neoliberalismo”. Ergo, en los feminicidios cárcel al neoliberalismo.

Jugadas de la Vida

La Red por los Derechos de la Infancia en México “REDIM” señala en su informe del año 2019, que ese fue el año con el mayor número de homicidios dolosos en la historia del país. Desde el año 2000 al cierre del 2019 alcanza cerca de 21 mil niñas, niños y jóvenes víctimas de homicidio doloso; más de 7 mil casos de niñez desaparecida. Diariamente desaparecen 4 y asesinan a 3.6 niñas niños y adolescentes

Twitter: @ldojuanmanuel