Oaxaca.- La manera tan inusual en que el magistrado Eduardo Pinacho Sánchez llegó a la presidencia del Poder Judicial de Oaxaca, sienta un precedente de democracia en ese cuerpo colegiado. Fueron 15 votos a favor contra doce en contra lo que confirma que, por primera vez, rompieron con la línea política y los magistrados votaron libremente. 

       Un hecho histórico que muestra la apertura democrática en Oaxaca y, por lo mismo, hurgamos para saber qué sucedió.

       Platicamos un buen rato con el jurista que hoy representa al Tribunal Superior de Justicia del estado. Me confirmó que, efectivamente, fue un proceso democrático, inédito que, no solo fue aceptado entre los magistrados, también causó buena impresión en los otros poderes del estado.

EL PROCESO

       Lo que sucedió fue que platicaron los magistrados y decidieron, por primera vez, hacer a un lado las reglas tradicionales, esa especie de liturgia política con que se conducían los de Toga y Birrete. Y votaron de acuerdo a sus convicciones, al margen de la línea política y los intereses de grupo. Así decidieron que los presidiera Eduardo Pinacho.

           El magistrado presidente acepta con agrado las preguntas del columnista y descubre algunos pormenores del proceso que lo llevó a presidir la institución a la que ha servido más de 35 años. Inició su carrera desde que estaba en la Universidad donde hoy sigue dando cátedra. Fue meritorio, actuario, notificador, secretario judicial, juez.

LO QUE SIGUE

Dice que con la confianza que le dieron sus homólogos y el conocimiento pleno de la institución que ahora preside, tiene dos responsabilidades primordiales:

Primero, reestructurar la visitaduría para ejercer una vigilancia más estrecha de los juzgados. El plan es acotar los actos de corrupción, supervisar que trabajen en el horario establecido porque hay jueces de algunos distritos que trabajan solo tres o cuatro días a la semana. También cuidar que los administradores de justicia se apeguen al respeto pleno de los derechos humanos. Ofrece como tarea fundamental cuidar que los juzgadores escuchen permanentemente a los enjuiciados.

 Segundo, reactivar la escuela de formación judicial que tiene el TSJ para dar capacitación permanente a los jueces y su personal. La idea es superar las deficiencias de los egresados de las Universidades con formación muy deficiente en materia de técnicas de mediación, arbitraje, conciliación, etc., para actuar con certitud en las nuevas normas de impartición de justicia.

CANÍBALES

 Al calor del arrebatado canibalismo político que sufre el partido Morena, viene a Oaxaca el “presidente que no es presidente” de este partido, Alfonso Ramírez Cuéllar.

Supuestamente electo en un congreso extraordinario fue impugnado ante las autoridades electorales, pero se dice dirigente y ya hizo estragos. De entrada, dividió a la bancada de ese partido en la Cámara de Diputados. Menos de la mitad del grupo parlamentario de Morena -102 de 257 legisladores- le manifestó respaldo, pero sin la firma del coordinador parlamentario, Mario Delgado. Otros parlamentarios de renombre como Pablo Gómez, Tatiana Clouthier, Dolores Padierna, tampoco firmaron.

Es tal el enredo al interior del Morena que Citlali Ibañez digo Yeidckol Polevnky, acusa que el líder del Senado Ricardo Monreal quiere a Ramírez Cuéllar como dirigente del partido. Reveló que Monreal está presionando para que el Tribunal Electoral avale el Congreso donde eligieron al diputado Alfonso Ramírez Cuéllar como presidente interino del partido y regresaron a Yeidckol a la secretaría general.

DESLUCIMIENTO

Con esta maraña a sus espaldas, el sedicente nuevo líder del Morena llegó el sábado pasado a Oaxaca. Como si no fuera suficiente el embrollo que provoca su designación aún en veremos, llegó con casi cinco horas de retraso y habló apenas quince minutos ante un auditorio semi vacío.

Maniobrero, como siempre, el senador Salomón Jara se aprovechó de la ocasión y se autonombró “organizador” del evento que resultó un fiasco.

Los acarreados que programó Jara con el financiamiento del Congreso local y presidentes municipales que controla, se cansaron de esperar y muchos se fueron. Esto irritó a Salomón que esperaba un aplauso ensordecedor en cuanto el nuevo dirigente del Morena lo destapara como candidato a gobernador. No ocurrió así. En un discurso cifrado y muy lacónico el “presidente que no es presidente” del Morena, se adelantó a decir que “para el 2022, con Morena vamos por la gubernatura de Oaxaca”.

 Un discurso que pasó desapercibido, primero por la ausencia de casi todos los diputados locales y federales con los que ganó Morena en Oaxaca y, segundo, por el rechazo que concita Salomón Jara. Los reporteros contaron apenas seis de los 26 legisladores locales Lopezobradoristas. Se ausentó hasta el presidente de la Jucopo, Horacio Sosa, hermano del incendiario Demonio de Tasmania y operador estrella de Jara.

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