LA JORNADA

Laura Poy Solano

Originarios de la comunidad de San Sebastián Teitipac, en Tlacolula, Oaxaca, donde los abuelos aún son hablantes de la lengua zapoteca, los colibritos, alumnos de la primaria Unión y Progreso han hecho de la escritura el vehículo de la imaginación y de la recuperación de las tradiciones ancestrales de su pueblo.

Impulsado por el maestro Ignacio Morales Sánchez, el programa de lectura los colibritos ha cosechado destacados premios, ha sido un des-cubrimiento de la lectura como territorio de los sueños, del conocimiento y la creación, afirmó el docente, quien acompañó al grupo de niños ganadores en una visita a la Ciudad de México.

Denunció que pese a que entre los niños oaxaqueños se encuentran los ganadores del primero y segundo lugar del concurso, considerado uno de los más relevantes para migrantes de habla hispana, la embajada de Estados Unidos en México negó las visas a cuatro de los cinco menores invitados a participar al encuentro Léeme tu cuento en el consulado de nuestro país en Austin, Texas, donde los finalistas y ganadores del certamen leen sus obras, porque afirman que algunos padres han estado indocumenta-dos en ese país, y ahora se sanciona también a sus hijos.

Morales Sánchez, maestro con más de 35 años de experiencia docente y fundador de sala de lectura Cánticos de Vida y Libertad, quien desde hace seis años impulsa el programa de fomento a la lectura en San Sebastián Teitipac, promueve actos culturales, artísticos y de lectura en voz alta en parques y otros espacios comunitarios, afirmó que “estamos muy emocionados porque desde el primer año (2018) que participamos ganamos un tercer lugar, con el cuento La gran olmeca, de Montserrat Fernández Martínez, alumna de nuestra escuela”.

Ahora, al participar por segunda ocasión, cuatro de nuestros colibritos resultaron finalistas. Dos obtuvieron el primero y segundo lugar. Erik Yael López, quien ganó el concurso con su cuento La niña y el fantasma, afirma que es bonito escribir, porque así puedes contar todas las historias que imaginas. Cuando empecé a leer, para mí era como estar dentro de los libros, como si a mí me pasaran todas esas cosas que cuentas con las palabras.

Durante una guelaguetza literaria en la librería Rosario Castellanos del Fondo de Cultura Económica, los ganadores leyeron en voz alta sus obras. Ahí Carlos Daniel Salvador Valencia, autor de El pirata ambicioso y el tesoro, ganador del segundo lugar del certamen, narró su historia con los libros y las pelí-culas de ficción. Cuando vi en el cine las películas de piratas, me nació el interés de escribir más historias y ser un poco el protagonista.

Acompañados de Joseph Ali Antonio, Geovanni Aldair Pablo y Obet José Cruz, finalistas del concurso, éste último el único a quien se dio la visa para ir al encuentro, Morales Sánchez lamentó que las autoridades de Estados Unidos no consideren que se trata de una visita cultural, en la que se fortalecen los lazos con otras culturas, así como con la lectura y la escritura.