El grafiti del 68 durante el mayo francés fue claro, contundente y resumió el deseo de una o varias generaciones: prohibido prohibir. Hoy el presidente MALO nos regresa a los términos políticos anteriores a esa fecha, en relación con el poder: prohibido disentir. Con un adendum que lo hace más perverso y eficaz, porque no liquida físicamente, lo hace a su estilo, a través del escarnio, del descrédito, del desamparo social en un mundo que es totalmente alteridad.

El destierro interior de los griegos, equivalió al estar sin estar. Fue la prohibición absoluta de participar en los asuntos de la ciudad. Para ser más radicales, podían elegir la cicuta o la daga, pero los poderosos gozaron ver a los disidentes estar enterados de los asuntos públicos, sin poder decir esta boca es mía. Es lo que ahora quiere, el establecimiento de la república amorosa, de la 4T resguardada por un muro de silenciosa aprobación a todo lo que vierte en sus conferencias mañaneras, que son para reír, como lo que dijo esta semana, que el corona virus no es grave, sino así lo declaran los neoliberales (que ya es un globo desinflado dicho argumento por demás estólido) todo lo que dice y hace es para satisfacer sus caprichos (ego hipertrofiado).

Lo curioso del caso es que se incordia más que sus críticos, y no ha aprendido a controlarse. Por ello se muestra incapaz de dar datos certeros y análisis solventados que nos es drástico el virus en comento; lo mismo sucede con las preguntas que lo agarran fuera de base, porque desconoce las respuestas adecuadas, o porque el tema le es particularmente sensible, como ocurrió con los feminicidios.

Es un gran escapista del lenguaje y la forma. Al hacerlo muestra su verdadero talante, pues quien desde el poder hace bromas de los vencidos, abre sus aspiraciones autoritarias a quienes lo observan. Esos deseos necesariamente implican desconocimiento, o conocimiento sesgado de la historia, ausencia de ética y perversidad moral.

Para comprender el modito de quien hoy nos gobierna, para aproximarnos a la tesitura de carácter como hombre de poder, habría que acercarnos a lo que Nada afirma en Estado de sitio, de Albert Camus: “¿Hablé del cielo, juez? De todas formas, apruebo lo que hizo. Soy juez a mi manera. Leí en los libros que más vale ser cómplice del cielo que su víctima. Desde luego tengo la impresión que no es el cielo el que está sometido a juicio. Por poco que los hombres participen en romper vidrios y cabezas, se dará cuenta de que el buen Dios, que conoce de música, sólo es un niño del coro”.

¿Será que MALO, en ese cristianismo provinciano que determina su conducta, sólo ve a Dios como un niño del coro? De otra manera no se entiende su proceder para destruir instituciones y prestigios, sin ninguna propuesta de proyecto de nación a edificar. Afirma estar purificando a México, otros furibundos partidarios de lo que hoy suceden, me insisten que lo que importa es el movimiento, que está cimbrando al país, pero, ¿para llevarnos a dónde?

Hoy, todos los países comparten una gran preocupación en cuanto a salud se refiere, con la aparición del nuevo coronavirus o Covid-19 que según la información que se dio a conocer, inició en Wuhan, China, causando ya decesos entre su población.

En esta ocasión, la preocupación se va generalizando por una sencilla razón: No hay hasta el momento los medicamentos necesarios para hacer frente a la enfermedad. No existe vacuna, aunque se diga que ya se esté trabajando en ella; mientras llega, algo se tendrá que hacer porque no podemos ni debemos estar con los brazos cruzados.

Es una situación bastante difícil; ya que, lo que pudo ser una epidemia, amenaza con convertirse en una pandemia. Lo han dicho los expertos, el virus llegará a todos los países porque ninguno está realmente preparado para evitarlo. ¿Cuándo? Nadie lo sabe.

Voceros de la Organización Mundial de la Salud (OMS) han declarado que ningún país está preparado para un problema como el que hoy se presenta a nivel mundial. Sin embargo, las autoridades de nuestro país afirman que México sí lo está. ¿A quién le creemos?

Sólo era cuestión de tiempo para que el coronavirus o Covid 19 llegara a México y después de que se presentaran los dos primeros casos, de inmediato el gobierno federal a través de Hugo López Gatell Ramírez, Subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, salió a confirmar lo que ya se esperaba. En el primer caso detectado en la Ciudad de México, al paciente se le atendió en el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias, el INER, en donde fue puesto en aislamiento, mientras que el segundo registrado en Sinaloa, es de una persona que se encuentra en un hotel, además está en aislamiento total y ambos están siendo tratados. Estos dos casos encendieron las alarmas, de inmediato se pusieron en marcha las campañas que el gobierno que encabeza Andrés Manuel López Obrador tenía preparadas. Por redes sociales ha circulado un sinfín de información referente a este virus, desde la forma en que se puede contraer, la forma en que se puede tratar de evitar su contagio, así como la de asistir a cualquier hospital si se presenta cualquier síntoma

Esto que está pasando parece que va en serio, ya se habla de la cantidad de decesos que puede ocasionar a su llegada a México, así como la cantidad de personas que pueden ser infectadas y por ende se verá su salud violentada

Jugadas de la Vida.

 La república islámica de Irán no teme tanto al virus galopante como a la información sobre el asunto. Según rezan las últimas cifras oficiales, las muertes han llegado a 34, pero extraoficialmente se especula que pasan de 200, y es probable que sean muchas más,

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