EL ECONOMISTA

Oaxaca.- Cada una de las 1.8 millones de familias en el país que reciben remesas captó un giro promedio de 321 dólares. El flujo de remesas que envían hacia México los trabajadores que están en el exterior, sumó 2,582 millones de dólares en enero informó el Banco de México (Banxico). 

Esta cifra que incorpora un aumento de 5.18% respecto de los envíos registrados en el mismo mes del año pasado, y es la más alta para un mes de enero desde que comenzaron a medir la llegada de remesas (enero de 1995), pero muestra una menor fuerza desde los 3,080 millones que enviaron en diciembre, y resulta el menor flujo mensual de los llamados migradólares desde marzo del año pasado. 

Información del Banco de México actualizada al mes de enero, muestra que cada una de las 1.8 millones de familias en el país que reciben remesas captó un giro promedio de 321 dólares, que es el ingreso medio mensual más bajo desde agosto de 2019, cuando cada hogar en México recibió 343 dólares.

Como en México los receptores gastan e invierten en pesos mexicanos, el economista para América Latina en Goldman Sachs, Alberto Ramos, estima que las familias percibieron un aumento anual de 2.9% en la entrada de sus remesas. No obstante, acota que al incorporar el efecto de la inflación en estos 12 meses, resulta que el rendimiento real de cada giro, fue negativo en 3% anual.

De acuerdo con el estratega de GS, la moderación en el flujo mensual de remesas ya era esperada y continuará los meses que vienen. Advierte que estos recursos apuntalan desde hace años a las cuentas externas del país, y otorgan un fuerte soporte al consumo privado de las familias de bajos recursos receptoras, que son las más propensas a consumir.

Para ponderar el impacto que tienen estas entradas al país, el Director de la consultoria Moody´s Analytics, Alfredo Coutiño precisa desde Filadelfia que el consumo privado, alentado por las transferencias del gobierno y las remesas, fue lo único que limitó una caída más profunda en la economía de 2019.