PROCESO / PEDRO MATÍAS

OAXACA.- La Galería Juan Martín, en la Ciudad de México, exhibirá a partir del sábado 7 la exposición “Gráfica 1999-2019”, del maestro Francisco Toledo, que forma parte de la primera muestra que el artista realizó en ese espacio cultural y el único grabado que les envió en 2019 poco antes su muerte. 

En el texto que acompañan las obras, el escritor, crítico de arte, periodista y curador Fernando Gálvez de Aguinaga escribió: “Toledo inventó instrumentos para trabajar, los improvisó al momento de estar resolviendo alguna imagen que requería una textura o una línea diferente. No hubo técnica de la estampa que no conociera”.

Una exposición como la que se presentará en la Galería Juan Martín, añadió, “está a la altura de las series más memorables en la historia de las artes de la estampa, como lo serían Las Cárceles de Piranesi o Los Caprichos de Goya. Francisco Toledo fue un descomunal artista gráfico, uno de los más grandes de la historia del arte”.

Gálvez de Aguinaga también dijo que reunir 20 años de presencia gráfica de Francisco Toledo en la Galería Juan Martín es un regalo magnífico de (las galeristas) Malú Block y Graciela Toledo, pues “nos permite adentrarnos en el fluido de su pensamiento, su visión, a través de piezas que él mismo eligió a lo largo de los distintos años para ir exponiendo en su galería de la Ciudad de México”.

Autorretratista

En una entrevista, Francisco Toledo (Juchitán 1940-Oaxaca 2019) contó que su formación gráfica se dio desde temprana edad, cuando llegó a estudiar a la capital de Oaxaca, en la década de los 50 del siglo pasado.

“Entré a la Escuela de Bellas Artes, y en 1955, a la edad de 15 años, entré al taller de grabado de Arturo García Bustos, continué en la Escuela de Diseño y Artesanías en la Ciudadela en la Ciudad de México, después en París hice litografía y a mi regreso continué con el grabado en madera y metal. He hecho cerámica, objetos, dibujos, pinturas y acuarelas, un poco de todo, en los libros que Banamex editó de mi obra se pueden ver que hay un artista que se ha metido en todo”.

El fundador de espacios culturales como el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO) recordaba que durante la época que trabajó en el taller de Mario Reyes, en la Ciudad de México, de 1968 a 1999, en el país la gráfica no tenía la difusión que tiene ahora en galerías.

“Cuando yo estaba en México, en los setentas u ochentas no se vendía la gráfica, los únicos que vendían eran Rufino Tamayo y José Luis Cuevas. Salían a Nueva York y Francia, ahí trabajaban en los talleres y traían sus copias a México. Ellos preferían hacer litografía y su obra se vendía muy bien. Fuera de ellos no circulaba mucho la obra gráfica”.

De igual manera, agregó que al Taller de la Gráfica Popular “nunca le interesó comercializar lo que hacía, más bien era para regalar porque hacían volantes, sobre todo buscaban difundir un mensaje político, no buscaban vivir de eso”.

Otro de los talleres donde Toledo realizó obra gráfica fue en el de Fernando Sandoval, en la ciudad de Oaxaca. En entrevista, el impresor comentó que cuando el artista comenzaba una obra “agarraba la placa como si fuera el papel, la punta la utilizaba como si fuera el lápiz, empezaba a trabajar sobre la placa, cualquier técnica gráfica la trabajaba directo, nunca con un boceto. Tomaba forma en la placa”.

Según la galerista Graciela Toledo, las piezas que integran “Gráfica 1999-2019” son parte de la primera exposición que realizó el artista con la Galería Juan Martín, además del único grabado que les envió el año pasado, poco antes su muerte.