Desde el portal

Oaxaca.-  La Cámara de Diputados dio fin a la subcontratación y reinició un proceso de recontratación laboral para sus trabajadores de limpieza, con lo cual éstos recuperan las conquistas de los trabajadores y dejan de lado un floreciente negocio que ha permitido que unos cuantos, al amparo de la misma ley, acumularan ganancias millonarias en la utilización de la misma ley para fines de enriquecimiento. 

 Evidentemente que no se trata de un enriquecimiento ilícito porque estaba permitido, no regulado, el ejercicio de tal actividad, que se realizaba en complicidad, en asociación o encubrimiento de los mismos funcionarios encargados de las relaciones laborales y que permitían, como se ha venido denunciando en el actual Gobierno, que la administración pública en su conjunto se utilizara para fines de lucro.

 Y evidentemente en este rubro era lo más productivo. Desde la contratación a empresas de los servicios de limpieza, de vigilancia, de renta de equipo administrativo, hasta servicios especiales que eran subcontratados a empresas que a su vez obtenían –y siguen obteniendo- millonarias ganancias aun cuando el mismo Estado mexicano cuenta con el equipo para la realización de sus propias tareas.

 Ya se ha visto en el sector salud el funcionamiento de la misma maquinaria: la subcontratación de servicios en todos los aspectos que permite subrogar los servicios que las mismas instituciones deberían prestar, pero que se transfieren a terceros con el fin de aumentar los costos y obtener utilidades para los funcionarios de alta y mediana jerarquía, en coordinación también con mandos medios y bajos que participan en estas operaciones.

 Y aun cuando nada garantice que el fin de estos servicios, o de prácticas de corrupción, serán eliminados en su totalidad, porque se ha visto que siguen en algunas dependencias de la actual administración, si es importante la renovación de cuadros. Cuando menos en San Lázaro los trabajadores de limpieza celebraron con júbilo el fin de la subcontratación y su reingreso formal como trabajadores de la Cámara con todos sus derechos.

 Habría que ver si otras instituciones del sector público o privado siguen la misma práctica, si siguen el mismo ejemplo de resarcir los derechos de los trabajadores, y de esa manera se endereza la lucha social para que la clase trabajadora goce de la cabalidad de sus derechos y éstos no sean burlados mediante argucias legales, mediante prácticas chapuceras que burlan sus derechos con el objeto de obtener ganancias a costa de ellos.

 Seguramente que la limpieza del aparato administrativo seguirá adelante para que, efectivamente, los recursos públicos se utilicen para bien de la sociedad y no para unos cuantos que siguen acumulando fortunas al amparo de la miseria y la moderna explotación de los trabajadores, víctimas del tráfico de influencias o del uso mercantil de las instituciones que se habían convertido en instrumento de negocio de pocos a costa del sacrificio de muchos.

 Cuando menos el Congreso de la Unión –ambas cámaras- dan el ejemplo de reivindicación de los derechos laborales y sólo falta que otras instituciones públicas y privadas sigan el mismo ejemplo para que, efectivamente, el ejercicio de la Ley siga imperando en el país y no sea el negocio de los poderosos los que la rifen en el país. Bien por el fin de la subcontratación laboral y por el retorno de los derechos de los trabajadores.

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