SENDERO

Oaxaca.- El pasado día 24 de febrero los habitantes de Nuevo Zoquiapam, Ixtlán, celebraron los cincuenta años de vivir en una zona más segura y amplia, con planificación urbana sin perder los rasgos característicos que los distingue como comunidad zapoteca. En la fiesta estuvieron decenas de hombres y mujeres que decidieron la reubicación en 1969 debido a los estragos causados por los fenómenos naturales, como también las generaciones recientes que luchan por el bienestar y progreso de la población, siguiendo los pasos de sus antecesores. 

Sin ser una fiesta meramente religiosa en honor de alguna imagen en particular, Santiago Apóstol es el santo patrón, los habitantes recordaron el acontecimiento con bandas de música, calenda, misa solemne y desfile de madrinas, porque marcó una nueva etapa histórica de la población. Tuvieron como invitados de honor a las autoridades Teococuilco de Marcos Pérez, san Miguel Aloápam, san Pablo Etla y san Andrés Huayápam, entre otras. El antiguo pueblo, donde los antepasados vivieron alrededor de 1,300 años, les sirvió de ejemplo de organización, vida y trabajo para enfrentar retos y riesgos y el nuevo asentamiento en acicate permanente para seguir adelante en sus sueños y proyectos, con la participación de quienes se quedaron en el pueblo y los que emigraron.

Siendo este senderista reportero del periódico Oaxaca Gráfico cuando las autoridades municipales y comunales estaban en pleno proceso de reubicación y desde luego haciendo trámites de reconocimiento ante la XLVII Legislatura del Estado, me tocó dar cuenta de ello a la opinión pública. Años después, he visitado la población y observado con verdadera admiración los avances que ha alcanzado. Hoy la gobierna el ayuntamiento encabezado por Francisco Hernández Cuevas y en bienes comunales está Guillermo Beteta Pérez.

Nuevo Zoquiapam tiene historia y la escriben entre todos los habitantes. El profesor jubilado Isaac Pablo Hernández Pérez publicó en el 2010 un ensayo monográfico de la población donde narra las tribulaciones que tuvieron sus paisanos en el antiguo pueblo y también lo difícil que era introducir y ampliar los servicios públicos requeridos. El mencionado mentor era precisamente presidente municipal en los tiempos de gestiones y trámites y cuando el ingeniero Octavio Calderón inició los trabajos del trazo del nuevo asentamiento el 24 de febrero de 1970 y posteriormente tuvo lugar el traslado histórico de los habitantes.

Lo sobresaliente de este año 2020 es sin duda la edición de un libro titulado Sembradores de historias, 50 años, Nuevo Zoquiapam, de la autoría del colectivo de la Escuela Primaria Miguel Hidalgo, donde participaron los alumnos, padres de familia, profesoras y profesores del plantel, personas mayores de la población y autoridades municipales y comunales. El mérito es de todos, pero los mentores tuvieron que ver mucho en la elaboración del proyecto, procurar su realización al pie de la letra y finalmente la entrega de un trabajo bien hecho al pueblo.

En el proyecto escolar se consideró oportuno trabajar en el tema de la reubicación a 50 años de su realización. “La importancia de estudiar el pasado ha servido para ubicarnos como generación, saber de dónde venimos y hacia dónde vamos, sobre todo para la generación más joven que se encuentra ensimismada en lo inmediato, sin reflexionar que todo aquello que hoy se conoce ha pasado por distintas etapas históricas y la vida de muchas personas”, dice el texto de la introducción.

El libro en sí es una invitación a una lectura previa para visitar Nuevo Zoquiapam o al revés, visitar primero la población y documentarse después, pues incluye todos los aspectos de la vida comunitaria con información obtenida de fuentes directas y documentos históricos, así como la narración de los adultos mayores; registra los niveles de educación alcanzados a la fecha, la cultura forestal asimilada y el impulso a la producción del campo, la actividad económica y comercial, los servicios públicos, las tradiciones y costumbres que se conservan, y lo importante es que se involucra a las niñas y niños, a los adolescentes y jóvenes en el conocimiento de la historia local. A la presentación asistió la diputada local Elena Cuevas Hernández.

La obra no deja de lado los muros sin techo del templo católico que se resisten a los sismos y lluvias en el asentamiento anterior, los cuales permanecen de pie como testimonio vivo de que ahí se celebraron por años los actos religiosos y en el atrio las fiestas profano-religiosas. Algunos jóvenes opinan que sería bueno rehabilitar este espacio y destinarlo a la actividad cultural o museo comunitario, como se han rescatado tantos inmuebles dañados en diferentes partes de la entidad y el país.

El amplio territorio boscoso de Nuevo Zoquiapam llega hasta zonas de Etla y las numerosas fuentes y manantiales abastecen las necesidades no solo de los habitantes serranos, sino también de otras partes, como la ciudad de Oaxaca de Juárez. Vale la pena visitarla, está a 54 kilómetros de distancia hacia la Sierra Juárez.