Oaxaca. El hospital de Tlaxiaco IMSS-Solidaridad no fue inaugurado o, como dijo el director del Seguro Social Zoe Robledo, fue “inaugurado a medias”, volvió a resultar un engaño pese a la presencia del presidente López Obrador. Resulta que, a la hora de anunciar el inicio de operaciones, el equipo que existía era solo de utilería. Lo rentaron por 15 días, únicamente.

       Este fallido hospital con tres especialidades, tiene una penosa historia de más de diez años de engaños, robos y enredos burocráticos.

       Fue iniciado en el gobierno de Ulises Ruiz. Construyeron el cascarón a precios alzados. Fue abandonado totalmente en el régimen del saqueador Gabino Cue y como consecuencias fue vandalizado. Se robaron hasta los cables de electricidad, la loseta de los pisos, las ventanas y los vidrios fueron rotos. Estaba allí como monumento a la barbarie de los nativos, la indolencia y la corrupción burocrática.

       Al llegar el gobernador Alejandro Murat surgió la idea de concluirlo y entregarlo al Seguro Social para que lo administrase como la institución con reglas de operación reconocidas por su orden y disciplina, pero falló, por lo menos, al momento de la inauguración. Para entregarlo surgió otro enredo. El terreno donde fincaron el hospital ni siquiera tenía escrituras. Estaba en un predio ejidal por lo que tuvieron que regularizarlo.

       El titular del IMSS, Zoe Robledo, entre titubeos y explicaciones banales trató de justificar el desatino que criticó duramente el mismo López Obrador con una de sus clásicas expresiones: “tenga para que aprenda”. Se comprometió a regresar en un mes para, ahora sí, ponerlo en operación formalmente.

MUEVEN AL CODEP

        Solo el que no quiere ver no se da cuenta de la perversidad de los políticos del Morena que en plena emergencia por la pandemia del Coronavirus que siembra incertidumbre colosal, dan cuerda a los ingenuos campesinos para generar mayor sicosis. Son carne de marchas y plantones del CODEP. Son campesinos desempleados, sin ingresos ni futuro que, con ese salario del miedo, operan la industria del chantaje blandiendo el machete retadoramente. Así han tenido a la ciudad en los últimos diez días. Asustan a la ciudadanía con machetazos al aire en una expresión de su profundo resentimiento social. Todo derivado de su ancestral pobreza y falta de oportunidades.

       Son fenómenos sociales que bien utilizan Samuel Hernández, Soledad Ortiz Vásquez y Jaqueline López Almazán que son las manos y la palabrería que azuzan a los marginados.

       Acostumbrados a la negociación de “tanto más cuanto”, mis fuentes indican que el gobierno no ha cedido a la exigencia de entregarles “de inmediato” cerca de 50 millones de pesos para supuestas obras sociales, además de impunidad para sus activistas delincuentes. Acostumbrados a los “techos financieros” multimillonarios que en los gobiernos de Ulises Ruiz y luego del saqueador Gabino Cue, les entregaban a fondo perdido, hoy quieren seguir en la misma tesitura.

       Ni siquiera el Senador Salomón Jara, otro de los que mueven al CODEP, puede conseguirles dinero con tal facilidad. Por eso, me dicen, da línea para presionar hasta con medidas temerarias. La vileza de este político raya en lo imprudente al tratar de seguir con los mismos vicios de antaño y romper con la orden del presidente AMLO de “no más dinero público a los dirigentes de las llamadas organizaciones sociales”. Los recursos deben ser entregados directamente a los pueblos y sus autoridades municipales.