Juan Martínez Ferra 

Oaxaca.  En el segundo día de suspensión de actividades laborales y educativas, la ciudad de Oaxaca se comienza a vaciar paulatinamente, ante el miedo a ser contagiado por el coronavirus.

Y es que por un lado, la población de la capital y de la entidad comienza a acatar las medidas para no salir de casa; sin embargo, los primeros que empiezan a resentirlo son los comerciantes.

Los restaurantes que se localizan los corredores alrededor del zócalo lucen semivacíos, en parte por el plantón de indígenas de diversas organizaciones, en parte por la falta de clientela.

A excepción del zócalo, la Alameda de León, el Andador Turístico, entre otros lucen sin visitantes ni población en general.

En medio del intenso sol, son escasos los paseantes que van por las calles; mientras que las patrullas municipales continúan rondando para exhortar a la población a evitar aglomeraciones.

No obstante, aún cuando diversos sectores aplauden esta acción, el comercio y el turismo ya lo resiente, pues lo consideran arbitraria y totalmente en perjuicio de ellos, lo que a su vez originaría el cierre de establecimientos y en consecuencia la pérdida de empleos.

Mientras tanto, la niñez y la juventud oaxaqueña cumple su segundo día en casa, sin salir más que para lo necesario, por miedo al coronavirus.