Juan Martínez Ferra

OAXACA. A una semana de la suspensión de actividades educativas y gubernamentales para evitar contagios por el coronavirus, la parálisis económica y los cierres de los pueblos a gente foránea se agudizan en Oaxaca.

Esta semana que culmina al menos una veintena de municipios de los Valles Centrales y muchos más del interior del estado, comenzaron a cerrar sus puertas a la población ajena a la localidad.

Además, suspendieron tianguis, comercio ambulante, ferias y otras actividades masivas.

Es el caso, por ejemplo, de Tlacolula de Matamoros, la Villa de Zaachila, Zimatlán de Álvarez, San Lorenzo Albarradas con su destino turístico Hierve El Agua, San Pablo Villa de Mitla, por citar algunos.

Otros más, como Santa María Jaltianguis, cierran absolutamente sus puertas a la gente e incluso piden certificado médico si alguien quiere ingresar.

En Oaxaca de Juárez, aún no se ha declarado el cierre de establecimientos y mercados, pero sí se ha decretado medidas para restringir los horarios y la venta de bebidas.

En la capital además, varias organizaciones de comerciantes y de ferieros, así como restauranteros, se han comenzado a manifestar para exigir a las autoridades apoyos a fin de no ir en quiebra ni quedarse en el desempleo o cerrar fuentes de trabajo.