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Encuentro entre las numerosas tarjetas en mi haber una muy adecuada, a propósito de la sana distancia que la mayoría del país está guardando. Contiene el siguiente párrafo, cuyo autor descuidé lamentablemente en registrar: “Viviendo en el retiro y en el aislamiento de los hombres, es sin embargo posible gozar de amena y sabia conversación, siempre que se tiene buen ánimo para trabar amistad con los libros”.

Estoy seguro, desde luego, que todas las personas tenemos algo o mucho que hacer en casa durante estos días de contingencia y no hay motivo para aburrirnos o distraer el tiempo tan valioso a otra cosa que no sea útil. Hay quienes tenemos que hacer una limpieza general o parcial de la casa; apoyar al o a la cónyuge en sus tareas, a nuestros padres o nuestros hijos. Cuando estamos en días normales y nos dedicamos al trabajo fuera de la casa, o los hijos van a clases, siempre hay algo que dejamos pendiente para fin de semana o cuando haya más tiempo. O bien nos gusta escuchar música o leer un libro.

Las modernas tecnologías nos facilitan también las cosas porque podemos contactarnos con personas o instituciones a distancia para fines de aprendizaje. La dinámica es extraordinaria en estos días; tenemos todo a nuestro alcance. ¿Pero qué pasa con las personas que tienen que salir de sus casas, las que tienen necesidad de trabajar fuera porque van al día con los gastos, como es el caso de la gran mayoría de los habitantes del país y el estado? Son precisamente estas personas las que están más expuestas a contraer enfermedades, pero hay también, es preciso decirlo, personas que minimizan, se ríen e ignoran las recomendaciones que emiten a diario las autoridades sanitarias, lo que es más grave.

Las recomendaciones son tanto para quienes están en casa como las que andan fuera de ella; hay que estar atentos ante cualquier información que provenga de las propias autoridades, que son las responsables directas de mantenernos bien enterados, pero también nosotros como sociedad tenemos que asumir también parte de esa responsabilidad porque somos los destinatarios y beneficiarios de las medidas de prevención. Debemos procurarnos ambas partes tranquilidad social y no caer en él pánico.

Me parece muy buena la estrategia de comunicación establecida por el gobierno federal en el tiempo que dure la contingencia. Valoro la actitud de los representantes de los medios de comunicación que cubren las conferencias del presidente y de los voceros del sector salud. Una sociedad bien informada puede evitar riesgos y obtener los beneficios deseados siguiendo las recomendaciones que vienen de la autoridad. Nos aleja de cualquier catástrofe posible. La sociedad está representada en estos momentos difíciles por los reporteros y reporteras, los fotógrafos y camarógrafos. Es saludable para el país que no quede ninguna duda respecto del proceso de atención que se está dando a la pandemia del Covid 19 en nuestro país, por más doloroso y lamentable que sea por las víctimas que está dejando.

Así que quienes están en casa hay en qué ocuparse, y tengan la seguridad de que no pasará nada si en este año no asistieron a los actos religiosos o profanos públicos acostumbrados en la Semana Santa o Mayor. La espiritualidad se vive y se desarrolla en lo individual, de acuerdo con el credo que cada quien profesa. Los medios de comunicación nos han mostrado cómo han pasado los días de la Semana Santa en diferentes partes del mundo, en nuestro país y en el estado. Además, no todos guardamos estos días, sino los ocupamos también para el placer y el descanso.

Muchos líderes sociales y guías espirituales coinciden en que estos tiempos son para el aprendizaje; las enfermedades nos dejan mensajes muy claros. El coronavirus nos ha despertado y nos alerta a cuidar más nuestro estado de salud para vivir con plenitud, sin miedos ni preocupaciones más que las que tenemos como seres humanos, con derechos, sí, pero también con responsabilidades.

Vale la pena hacer una evaluación general e individual de cómo vamos como personas y grupos sociales. Si es correcto seguir consumiendo productos alterados que nos abrevia la modernidad o volvemos a la naturaleza; saber si al paso que vamos lograremos rescatar el planeta tierra de tanta contaminación que le hemos causado o qué hay que hacer para salvarla.