OAXACA. Si cuidamos realmente nuestro estado de salud, siguiendo las recomendaciones de los que saben, no nos va a pasar nada con el coronavirus ni con otras epidemias y pandemias. Una alimentación sana es fundamental en todas las etapas de la vida humana y en todos los tiempos. El hecho de quedarnos en casa puede revolucionar y fortalecer nuestras vidas o llevarnos a pique, depende de qué estilo de vida queremos seguir y disfrutar. Qué consumimos en estos días en casa para alimentar nuestro cuerpo físico y qué hacemos para elevar nuestra calidad de vida, trabajar nuestras emociones, cultivar la mente y el espíritu.

El aislamiento es temporal y hay que llevarlo de la mejor manera posible sin angustias ni miedos. Es bueno estar bien informado de cómo se desarrolla, se combate y controla la pandemia a través de los miles y millones de trabajadores de la salud en el mundo, en nuestro país y el estado, pero es conveniente darnos también tiempo y espacio en el hogar para convivir con la familia, dialogar con ella con más calma ahora que se puede, apoyar a los hijos en sus tareas escolares y propiciar actividades lúdicas, recreativas, entre todos.

Algunos motivadores señalan que es oportuno que en la tranquilidad del hogar hagamos nuestro plan de vida, lo evaluemos si es que ya lo tenemos o bien lo rediseñemos si se nos ha pasado algo para que prosperemos en lo personal y familiar, para que crezcamos en lo espiritual; también que revisemos nuestros malestares físicos, emocionales y mentales para que los atendamos con un facultativo o terapeuta una vez que pase la contingencia. Cada quien puede encontrar sus prioridades y preocupaciones para encararlas de la mejor manera.

Una doctora me decía hace unos días de qué nos sirve estar encerrados en la casa, en la sana distancia, si en lugar de cuidar nuestra alimentación, ahora que disponemos de tiempo suficiente para hacerlo, lo que seguimos consumiendo son los churrumais, los gansitos, los pasteles, las pizzas, los refrescos endulzados, los productos enlatados, las cocas, las pepsis, las cervezas, las botanas, etcétera. Seguimos igual en casita que estando fuera. Cuidar la alimentación sana, pues, resulta elemental.

Me pareció muy oportuna la recomendación que hicieron circular el gobierno del estado e instituciones de salud estatal y federal para que las personas procuren una alimentación variada y equilibrada en esta cuarentena, y agregaría yo que de manera permanente; que mantengan el peso adecuado y fortalezcan su sistema inmunológico: que eviten los alimentos precocinados y la comida rápida por su elevada densidad energética; que consuman moderadamente alimentos de origen animal y eviten los embutidos y grasas de cualquier animal; consumir al menos dos raciones de frutas y tres de verduras al día; elegir cereales integrales procedentes de granos enteros (pan, pasta y arroz); las leguminosas las pueden cocinar con verduras.

Hay que mantener igualmente una buena hidratación, tomando al menos dos litros de agua al día; consumir leche y yogurt descremados preferentemente; frutos secos y semillas (almendras, nueces y cacahuates), también de girasol y calabaza; evitar frutos secos fritos, endulzados y salados.

Emitieron también una guía de cómo cuidar la alimentación infantil en el hogar durante el aislamiento social y creo también que hay que hacerlo siempre: no a la comida chatarra y rica en azúcares; degustar entre comidas una pieza de su fruta, la naranja por ejemplo, o verdura preferida, y tomar desde luego agua suficiente. Recomiendan que con el hábito del buen comer con productos sanos y orgánicos, al alcance de los bolsillos, se evitará cualquier enfermedad, se elevarán las defensas y, sobre todo, tendrán un desarrollo físico sano.

Así que hay opciones que apoyan el trabajo cotidiano de los padres de familia para dar lo mejor a los hijos, con el fin de que éstos tengan un desarrollo integral, no solamente con el cuidado del cuerpo físico que es fundamental, sino también cultivando los aspectos emocional, mental y espiritual.