LA JORNADA/ DIANA MANZO

Oaxaca.- Desde su hogar en Chicapa de Castro Oaxaca, la artesana Eva Pérez Sánchez “Eva Ru” de 74 años de edad elabora trajes regionales de cadenilla, uno de los atuendos tradicionales que portan las mujeres en el Istmo de Tehuantepec, y que a pesar de la pandemia por el Covid-19 sigue haciéndolos , inclusive ya tiene pedidos para el próximo año.

Eva lleva más de 60 años elaborando esta prenda que se utiliza principalmente en la celebración de “las velas” —bailes típicos que se celebran en esta zona de Oaxaca—, pero ahora por esta emergencia sanitaria están interrumpidos.

Ella pensó que al suspenderse las fiestas, se acabaría el trabajo, pero no fue así, por fortuna los pedidos siguen llegando y cada mes cumple con la entrega de un traje regional, conformado por una enagua y un huipil, y además elabora dos prendas más, lo cual contribuye a su economía familiar.

“El trabajo sigue, no se ha detenido, desde marzo a la fecha ya elaboré seis trajes regionales y al menos 12 huipiles, a la gente le gusta mucho usarlas, y les agradezco que vengan y aunque no haya fiestas los encargos no se detienen, al contrario, siguen haciéndose”.

Los trajes regionales de cadenilla a diferencia de los de bordado y tejido, se elaboran usando una maquina de costura, similar a la que usan los sastres, pero más pequeña, además se usan hilos delgados de seda multicolor de acuerdo a los diversos diseños a selección de los clientes.

Para recibir a sus clientes, la artesana ha establecido un protocolo sanitario, solo ingresa la cliente usando mascarilla, además de sana distancia, para evitar contagio y desinfecta antes y después cada tela y los hilos de seda que usa para confeccionarlos.

“Ni esa enfermedad que se llama Covid detiene la elaboración de estas prendas, al contrario, la gente viene y me visita, me trae sus telas y sus hilos y aquí se los voy haciendo poco a poco hasta terminarlo”.

Elaborar un traje regional requiere de mucha creatividad y paciencia, ella destina casi diez horas al día, todo dependerá del gusto del cliente, y por supuesto como maestra artesana que es, Eva siempre le da el toque original y único a sus prendas.

Debido a que Eva es población en riesgo, por ser adulta mayor, no sale para nada de su hogar, y son sus nietos e hijos lo que se encargan de buscar el material, aunque con dificultades pues las tiendas y boneterías únicamente abren de lunes a domingo, y con limitaciones de horarios.

“La pandemia vino a cambiar todo” señala Eva, pero no así, las ganas y las fuerzas de seguir trabajando, por qué a pesar de su edad, es una mujer activa desde su máquina de costura.

Diseños únicos y con toque artesanal

Uno de los más grandes logro de Eva, en sus 60 años de trabajo, son sus dos diseños únicos en esta técnica de la cadenilla, el primero lo confeccionó hace más de 30 años cuando una de sus hijas cumplió 15 años de edad, y el segundo de hace 20 años que confeccionó con la ayuda de su esposo Rufino Pineda, quien es carpintero de oficio.

Además, en todas las prendas que elabora a pesar de que es un diseño que ya existe, siempre le pone un toque suyo, que lo hace único.

“Me han dicho que hay diseños míos iguales, pero no es así, cada prenda es distinta, porque todo se elabora al gusto del cliente, no hay piezas iguales, esa es la clave de ser artesana, este oficio que me ha dado todo y me apasiona”, dice.

No tiene prendas iguales a pesar de que así lo parezca y eso es lo que le ha caracterizado en la preferencia de sus clientes, una de ellas es la diseñadora mexicana Alejandra Martínez Spíndola, quién ha portado sus trajes regionales en diversos países del mundo como París, Francia y en otras partes de Europa.

Ganas y actitud le sobran. Eva es dinámica y activa, y seguirá trabajando aún con pandemia mientras tenga fuerza en sus pies que son los que hacen el vaivén del pedal de la máquina de costura y con sus manos le va dando forma a los trajes regionales.

“Aquí nadie se queja, nadie dice que no, todos cooperamos, no estamos esperando que el gobierno nos dé, esa es nuestra ideología, trabajar con pasión en lo que sabemos hacer, por ejemplo, yo con mis trajes regionales que me encanta y me apasiona”, concluyó.