Jesús Emilio de Leo 

De acuerdo al Diccinario de la Real Academia Española, arenga es el discurso pronunciado para enardecer los ánimos de los oyentes. En nuestro país, la arenga más conocida es la del grito de Independencia, acto representativo con el cual se recuerda el inicio de la gesta heroica del 15 de septiembre de 1810.

Diversas investigaciones afirman que al no contar con un registro exacto de aquel momento, existen al menos tres versiones de la arenga que pronunció el cura Miguel Hidalgo y Costilla en Dolores Hidalgo, Guanajuato, las cuales derivan de lo asentado por el Obispo Manuel Abad y Queipo, fray Diego Bringas de Manzaneda y Enzinas, y por el historiador Lucas Alamán y Escalada, quienes afirmaron que el contenido fue el siguiente: 

¡Viva nuestra madre santísima de Guadalupe!, ¡viva Fernando VII y muera el mal gobierno!

¡Viva la América!, ¡viva Fernando VII!, ¡viva la religión y mueran los gachupines!

¡Viva la religión!, ¡viva nuestra madre santísima de Guadalupe!, ¡viva Fernando VII!, ¡viva la América y muera el mal gobierno!

La duda respecto al contenido de la arenga no se ha despejado a lo largo de la historia y actualmente, es el historiador Carlos Herrejón Peredo, además de teólogo, escritor, investigador, académico y especialista en la etapa de la guerra de Indepencia de México, quien afirma que Hidalgo no hizo mención ni a la Virgen de Guadalupe ni al rey Fernando VII y soporta su versión en el testimonio de Juan Aldama, testigo del momento referido y quien reprodujo las palabras de Hidalgo: 

“Hijos, ayúdenme a defender la patria. ¡Se acabó la opresión, se acabaron los tributos! El que me siga a caballo tendrá un peso y el que me siga a pie, 4 reales”

Es cauteloso de esta versión y también agrega que en esa fecha, el cura pronunció tres discursos y en uno de ellos si hizo referencia a la Virgen de Guadalupe. 

Aunque también se debate el nivel de independencia que disputarian los conspiradores, de acuerdo a la versión de Juan Aldama y que retoma el historiador Herrejón, la arenga pronunciada por Hidalgo reúne los deseos de los criollos en aquella época, conformar una identidad propia al llamar a defender la patria, eliminar la opresión, ya sea la de Bonaparte sobre España o la de los españoles sobre los nacidos en el nuevo mundo, a quienes no se les permitía participar en los asuntos públicos, así como la supresión de los impuestos aplicados a la protección del traslado de mercancías, a su intercambio, al peso y al volumen que ocupaban en las embarcaciones. También estaba gravada la ocupación de cargos, la adquisión de productos considerados de lujo como el tabaco, el aguardiente o los naipes y las ganancias de la Iglesia, entre otros rubros. 

210 años después en la plancha del zócalo de la Ciudad de México y sin la presencia de alguien a quien encender los ánimos, el presidente Andrés Manuel López Obrador exclamó: 

“Mexicanas, mexicanos, ¡viva la Independencia!, ¡viva Miguel Hidalgo y Costilla!, ¡viva José María Morelos y Pavón!, ¡viva Josefa Ortiz de Domínguez!, ¡viva Ignacio Allende!, ¡viva Leona Vicario!, ¡viva el heroico pueblo de México!, ¡vivan las comunidades índigenas!, ¡viva la grandeza cultural de México!, ¡viva la libertad!, ¡viva la justicia!, ¡viva la democracia!, ¡viva la igualdad!, ¡viva nuestra soberanía!, ¡viva la fraternidad universal!, ¡viva el amor al prójimo!, ¡viva la esperanza en el porvenir!, 

¡viva México, viva México, viva México! 

Posteriormente hizo sonar la campana que empleó el cura Hidalgo en 1810 y cuya presencia en Palacio Nacional obedece a la orden expresa del general Porfirio Díaz, quien en 1896 solicitó su traslado. 

El presidente enarboló los principios heredados de la Revolución Francesa,  libertad, igualdad y fraternidad, en una clara alusión a las ideas que fincaron las independencias de las colonias españolas en el Nuevo Mundo y al liberalismo, que al menos en México, constituyó el plan rector de la reconstrucción nacional, que promovieron Benito Juárez y Porfirio Díaz. 

También hizo referencia a las comunidades indígenas y a la grandeza cultural de México, resultado de episodios como la Conquista, el traslado de esclavos o las intervenciones extranjeras a nuestro país, de igual forma integró a su arenga una palabra clave en el devenir de la trayectoria de Barack Obama, la esperanza, y con ello se trasladó al plano de la fe para citar el mayor precepto de Jesucristo, el amor al prójimo. 

Todo lo anterior, es México, por momentos es difícil comprendernos, pero es innegable que cuando se antepone al pais, la respuesta siempre será ¡Viva México!