De acuerdo a la versión en español del diccionario Oxford, debate es una discusión en la que dos o más personas opinan acerca de uno o varios temas y en la que cada una expone sus ideas y defiende sus opiniones e intereses. La definición expone dos acepciones: debate político y debate parlamentario. Respecto a ellas, establece que la discusión debe estar dirigida por un moderador quien organiza, dirige, concede los turnos de palabra y centra el tema cuando se desvía. 

Existen registros de la existencia de debates en Grecia desde el siglo V a.C., de ahí deriva la creencia de que esta práctica es la esencia de la democracia, una herramienta mediante la cual se busca el acuerdo y el consenso en torno a cualquier tema con el objetivo de buscar el beneficio de las y los ciudadanos. 

Es en Estados Unidos donde los debates transmitidos por televisión son considerados una estrategia electoral diseñada para personalizar el mensaje político, una idea funcionalista consistente en asignarle a los medios la posibilidad de vincular actores políticos y ciudadanos, considerando que estos últimos cuentan con la capacidad y el derecho a elegir, y que, para su ejercicio, requieren información que oriente su decisión. 

El primer debate televisado se realizó el 26 de septiembre de 1960, participaron Richard Nixon y John F. Kennedy. De acuerdo a los cálculos de la época, se cree que fue visto por 77 millones de personas que radicaban en Estados Unidos, correspondiente al 60% de la población adulta, ni siquiera el debate en el que participó Obama en el 2012, tuvo tal audiencia, ya que los cálculos arrojaron que fueron 60 millones de personas las que sintonizaron el encuentro. El análisis del primer debate televisado fue más polémico incluso que la propia discusión, convirtiéndose en una referencia para los estudiantes de comunicación política o para quienes aspiran a ser estrategas de campañas electorales. A grandes rasgos, los análisis del debate, concluyeron que el aspecto físico de Nixon, quien se presentó con una barba del día, pálido por una reciente enfermedad y vistiendo traje gris contrastó con la imagen de Kennedy, quien acudió bronceado y con traje oscuro. La imagen superó al discurso. 

Otros debates motivo de remembranzas son los de 1980 y 1984, en los que participó Ronald Reagan, quien supo sacar ventaja de su experiencia como actor de Hollywood, pero fue con preguntas clave como aniquiló a sus oponentes. En el primero, frente a Jimmy Carter, presidente en turno, asestó una pregunta dirigiéndose al público, ¿está usted hoy mejor económicamente que hace cuatro años? La respuesta fue contundente el día de la jornada electoral, Carter perdió la presidencia. En el debate de 1984, con una oratoria más débil a la de su oponente, aprovechó el descuido de su rival, quien hizo un comentario respecto a la edad de Reagan y como respuesta le reviró una pregunta, ¿cree usted que la edad es un problema? Walter Mondale no pudo salir del embrollo, Reagan ganó la reelección. 

En 2012, Barack Obama hizo más compleja la estrategia para enfrentarse en los debates, introdujo las redes sociales como un nuevo elemento para motivar la interacción con el público elector, a partir de ese momento los encuentros se dan en dos frentes, en la televisión y las redes sociales. 

El pasado martes 29 de septiembre, con una duración de noventa minutos, se llevó a cabo el primer debate del 2020, entre los candidatos a la presidencia de los Estados Unidos de América, el republicano Donald Trump, actual presidente y el demócrata Joseph R. Biden, ex vicepresidente en la administración Obama.  

Medios como CNN y el New York Times, que en días anteriores al debate publicó que Trump había pagado solo 750 dólares en impuestos federales en el periodo 2016–2017, analizaron el encuentro, sintetizaron que la discusión había sido un rotundo fracaso. Destacaron los excesos de Trump, quien atropelló a Biden e intimidó al electorado al instar a sus seguidores a cuidar las votaciones, evitar que quieran robar la elección y argumentó que era necesario que los grupos del orden cuidaran los lugares donde se instalen los centros de votación. En tanto Biden lo llamó payaso, racista y el peor presidente que ha gobernado al país. El papel del moderador también fue rebasado por Trump, incluso llegó un momento en el cual lo invitó a intercambiar con él su lugar en el debate. Ante ese descontrol, Biden intentó  callar a su oponente. 

Algunas encuestadoras revelaron que 6 de cada 10 habitantes consideraron que Biden ganó el debate, aunque queda la impresión de que la polarización es la otra pandemia y con ello, la democracia entró en riesgo, sin diálogo, sin argumentos ante los cuales fijar postura, sin respeto a las reglas y en medio de una crisis sanitaria con un saldo de 200 mil norteamericanos muertos aproximadamente, de los cuales, uno de ellos es Trump, quien dos días después del debate dio positivo a Covid-19.