Señala la Barra Mexicana de Abogados BMA, refiriéndose a la declaratoria de la Suprema Corte de Justicia de la Nación SCJN, sobre la constitucionalidad de la consulta popular para enjuiciar a expresidentes del país, (la corte) “decidió cambiar la constitucionalidad por la popularidad”. Con un fin meramente político con enfoque netamente populista, el voto de la mayoría de los Ministros deja en el suelo la necesaria división de poderes, pisotea nuestro estado de derecho y pudiera ser un riesgo para la endeble democracia de nuestro país. Fue penoso ver como se vieron la mayoría de Ministros sumisos a los deseos del presidente, perdiendo la dignidad personal y la del Poder que preside, el ministro Arturo Zaldívar, quien en una forma por demás incongruente “olvidó” que en el año 2016 emitió voto en contra de una consulta popular en materia energética. En realidad, nunca se aprobó por el máximo tribunal del país, el “enjuiciar a los expresidentes”. 

Aunque el voto de los Ministros haya sido en función a la constitucionalidad de la consulta, la pregunta se redactó en forma tal que es completamente inocua, ya que contrario a la pregunta original enviada por el Presidente que expresamente se refería a varios expresidentes, mencionándolos por su nombre, sin facultad alguna la modificó por el voto de 6 Ministros. Pero insisto si nos apegamos al marco constitucional y legal no procesarán a ningún expresidente. De acuerdo al artículo 35 Constitucional la labor de la Suprema Corte sólo debía ser el “resolver sobre la constitucionalidad de la materia de la consulta” discusión qué debió terminar al calificar, como proponía el Ministro Ponente, la inconstitucionalidad de la pregunta enviada por el ejecutivo, sin generar otra elaborada por la SCJN, inclusive Piña señaló que no le corresponde a la Suprema Corte, como órgano del Estado, “redefinir e intervenir en la voluntad ciudadana”. “Es frontalmente contrario a la finalidad de la democracia participativa”. 

Felicito a los Ministros Javier Laynez Potisek, al ponente Luis María Aguilar Morales, y la Ministro Norma Piña ya que dieron clases de congruencia y derecho al resto de integrantes del máximo tribunal, soportaron con argumentos jurídicos de fondo el declarar la inconstitucionalidad del proceder del presidente. Siguió diciendo la Ministro: “Mi responsabilidad hoy determinar sobre la constitucionalidad de la pregunta en cuestión, mi obligación constitucional es votar por cumplir con mi deber. No ceder a más presiones que de las que provienen de mi mandato como jueza” Los jueces constitucionales no somos nombrados para tener popularidad, nosotros no. Nunca el Poder Judicial, nunca las fiscalías. La SCJN tiene que garantizar la Constitución y los Derechos Humanos, aun en contra de las mayorías. 

¿Quién por encima del Supremo Gobierno? Nadie. ¿A la par? Tampoco. ¿Quién por abajo? La Suprema Corte y Confección de trajes a la medida del monarca y el Honorable Cajero Automático de Unión. Así de fácil y simple era la vida institucional en un lejano pero extinto país tropical de cuyo nombre no me quiero acordar pero que era gobernado por un empeñoso líder que admiraba a cierto dictador italiano. Para Amlicare no había contrapesos ni problema grande, él tenía todo el poder constitucional y metaconstitucional en todas las áreas de gobierno, de la política electoral y hasta en lo moral. 

¿Que el Pequeño Mussolini quería entrometerse en las elecciones? ¡No hay problema! Podía inventar una encuesta patito a la par de las campañas y pasaba porque pasaba, porque hasta los magisastres de la Suprema Corte le temían a sus viscerales reacciones: linchamientos mediáticos, fiscales o hasta judiciales. ¿Que se acabó los ahorros que le habían dejado sus corruptazos pero precavidos antecesores? ¿Que necesita más dinero para su clientela electoral y sus Chalecos Tintos (¡nada que ver con los Camisas Negras, eh!)?  ¡Tampoco hay problema, porque al H. Cajero Automático de la Unión basta con que le teclee  la cantidad que sea, que para eso está. ¿Qué antes había límite de retiros, que había dinero inaccesible en cuentas a previsión? Ya no es así ¡Para eso nos transformamos, qué caray!  Así, el H. Cajero de la Unión hacía mucho ruido, pero sacaba el efectivo: lo tomaba de fideicomisos, de cuentas etiquetadas, de presupuestos sanitarios, recortando insumos de áreas estratégicas de donde fuera para complacerlo.

 “El (gobierno) es una gran movilización de fuerzas materiales y morales. ¿Qué se propone? Lo decimos sin falsas modestias: gobernar la nación. ¿De qué modo? Del modo necesario para asegurar la grandeza moral y material del pueblo. Hablemos francamente: no importa el modo concretamente, no es antitético, sino más bien convergente con el programa socialista, sobre todo con lo relacionado con la reorganización técnica, administrativa y política de nuestro país”. Benito Amilcare Andrea Mussolini, 1921. Hace casi un siglo. ¿Le suena perínclito lector?.  

Recordar que horas anteriores a la Resolución el presidente lanzó su amenaza: “Yo me deslindo y que cada poder asuma su responsabilidad, y en este caso va a ser el Poder Judicial que tiene que decidir”. Y lo complacieron  los magisastres de la pequeña Corte. 

Jugadas de la Vida

El día del sepelio de Alexander Graham Bell se detuvo todo el sistema telefónico de Estados Unidos durante un minuto en señal de duelo.

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