Oaxaca.-  Siendo las ocho de la mañana del día siete de octubre del año dos mil diez, compareció el Ciudadano José Cruz, con la finalidad de protocolizar el contrato privado de compraventa de un predio rustico de su propiedad ubicado en el paraje “El Tablón” de la población de San Agustín de las Juntas, distrito judicial del Centro, Estado de Oaxaca. El libro es el uno, el instrumento es el número uno. (Para hacer esta mención solicité y obtuve los permisos correspondientes)

    El día de hoy, siete de octubre del año dos mil veinte, actúo en el libro 153, instrumento 14,403, y son 3653 días, o 10 años, cero meses, cero días. 

    Inició así mi camino como Notario Público Número Cien en el Estado, fui nombrado el día quince de mayo del año dos mil siete, empecé a actuar 3 años después. Esto es 1241 días, o lo que es lo mismo, 3 años, 4 meses y 22 días, y así el 07 de octubre de 2010 abrí el libro número uno. Parece nada, diez años no son nada, pero la mera verdad, es que han sido largos 10 años, llenos de aprendizaje arduo, de grandes alegrías, y grandes sinsabores. 

    Cierto, hay colegas notarios con muchos años más, empero, ellos escriben en sus propios libros sus propias historias. 

    En esta carrera, esta historia, he visto a tres gobernadores, Ulises Ruiz, que me anduvo persiguiendo, Gabino Cuè, con quien lleve la fiesta en paz, y Alejandro Murat, de todos tengo actuaciones institucionales en mis libros, pero tampoco recuerdo haberles fedatado un acto personal; No recuerdo ya cuantos señores Directores de Notarias van, trataré de hacer memoria, Jorge Martínez Gracida, Maritza Escarlet, Alfonso Silva, José de Jesús Rodríguez Méndez, Gustavo Manzano Trovamala, Max Toledo y ahora un buen amigo Donovan Rito.

    Con todos he tenido una relación institucional amable y saludable. 

    Presidentes del Colegio de Notarios, ahí si no me acuerdo, van un buen, con todos he tenido también una relación institucional amable.

    En el camino, casi todos los señores Notarios del Estado, son mis amigos; los que no, no es por una enemistad, sino quizá por la falta de trato y la distancia. 

    Deseo a todos una larga y fructífera vida institucional.

    Y ¡Qué cosas no he visto en esta carrera! Historias de amor y desamor.

    Y como se arrebatan honras y destinos, las personas, por los bienes materiales.

    Historias de mucho amor, cómo dejan los padres sus herencias a los hijos, patrimonios que se hicieron con el esfuerzo de los años, y otros que se fueron por la inexperiencia del heredero. Juicios totalmente innecesarios, porque alguien no está de acuerdo con que el padre o el abuelo le hayan heredado a un hijo o a un nieto, e hijos y nietos que materialmente han dejado sin un clavo partido por la mitad a sus coherederos, sin embargo, siempre, siempre, he tratado de actuar con justicia, con lógica y con rectitud. No he permitido y he combatido, hasta donde me dan las fuerzas, actos de infamia, de injusticia o de inequidad. 

     He recibido muchas muestras de cariño y aprecio en este camino, pero también de cólera e incomprensión. Y como siempre me quiere el cercano, pero también de quien no te esperas y te desquiere el que menos esperas.

    Nunca he pensado en el camino de la venganza o el odio. A diez años de encontrar en la actuación Notarial, una de las carreras y profesiones más nobles a las que se pueda dedicar un abogado, que es el camino de la Fe Pública, agradezco profundamente a las personas que cotidianamente acuden a las puertas de la Notaria Pública Número Cien en Estado y nos expresan sus confidencias y solicitan y esperan de nosotros, una respuesta profesional, eficaz, legal y la solución a sus asuntos, para que salgan con el instrumento de sus bienes, propiedades o derechos, bajo el brazo, con la mayor seguridad posible, y trataremos de que sigan encontrando una respuesta justa y eficaz a sus asuntos. 

    Agradezco a todos los señores abogados que me han confiado el destino de sus clientes, y agradezco a las autoridades administrativas del Estado que cotidianamente resuelven los asuntos que empeño en sus manos, y que, no siendo míos, son de otro ser humano que ante mi compareció. 

    Pues muchas gracias también a quien conmigo ha compartido los destinos de la vida, en estos diez años, quien se ha entregado para que esta Notaria siga y salga adelante, y a todas aquellas personas buenas y de mejor corazón que con legalidad, honradez y dereches, han estado conmigo y siguen conmigo, y que pese a los nubarrones de tormenta, el sinsabor de la demanda o la amargura del desaire, con gratitud y amor, han llenado el pedregoso camino del destino, con miel y no con la injusta hiel humana, y que en las mañanas de los días, con su aliento que es mi aliento, me han exclamado: 

¡Paz hermano Notario”

¡Que Dios melifique tu ser montaraz! 

Llevad Paz a las Creaturas de Nuestro Señor.