MÉXICO DESCONOCIDO /Foto Efrén Sainés

Oaxaca. Nuestra señora Inmaculada de Juquila, mejor conocida como la Virgen de Juquila, es una advocación mariana venerada en Santa Catarina Juquila, Oaxaca. Su fiesta patronal se celebra el 8 de diciembre, día en que convergen danzas tradicionales, música típica y bailes. El santuario de este ícono religioso se encuentra enraizado en el corazón de la etnia chatina.

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De acuerdo con los textos más antiguos, la comunidad de Juquila se fundó hacia 1272 y los primeros pobladores venían de la región mixteca. En 1527, Fray Jordán visitó la región y empleó a un humilde campesino para su servicio, a quien educó religiosamente. Cuando llegó el momento de retirarse, Fray Jordán regaló la imagen de la Purísima Concepción al campesino. La Virgen está hecha de madera y su talla es española. Antes de despedirse, el religioso le informó de los cuidados que debía tener la imagen.

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En 1630, la imagen se trasladó a una pequeña capilla de zacate. Durante la quema de los terrenos para labores agrarias, se produjo un incendio que alcanzó el santuario. Aunque la capilla se redujo a cenizas, la Virgen quedó íntegra, a partir de lo cual se le comenzó a atribuir una gran facultad milagrosa. Finalmente, la Virgen fue llevada a la cabecera de Juquila en 1784, donde se alzó un templo que ha sido reconstruido en varias ocasiones.

Actualmente, la Virgen de Juquila es la tercera imagen mariana más venerada de México, sólo después de la de Guadalupe y San Juan de los Lagos. Además, se considera la segunda patrona de Oaxaca, siendo la primera la Virgen de la Soledad. Se calcula que anualmente visitan el templo 2, 5 millones de personas, lo que lo vuelve el sexto santuario del país.

Debido al gran amor que tienen sus fieles, suelen llamarla “Juqui” o “Juquilita”. El 13 de febrero de 2014, el Papa Francisco concedió la coronación de la imagen.