*CATÓLICO INSTRUIDO, NO SERÁ CONFUNDIDO*

 Hoy celebramos la Jornada Mundial de las Misiones, “DOMUND”, como es conocida por celebrarse en domingo, el penúltimo de octubre, mes de las misiones. Como ya te he platicado, el DOMUND surgió en Lyon, Francia, en 1822, con la joven Paulina Jaricot, quien tuvo la iniciativa de solicitar apoyos, primero económicos y luego también espirituales de los trabajadores locales, para sostenimiento de las misiones; pasado un siglo, la misión se había extendido en casi todo el Mundo y en 1926 el Papa Pío XI, quien era un gran favorecedor del apostolado misionero, convirtió esta obra en el cauce oficial de toda la Iglesia Católica para ayudar espiritual y económicamente a la actividad misionera de la Iglesia.

 El Papa Francisco, en su mensaje para esta jornada nos dice: “En este año, marcado por los sufrimientos y desafíos causados por la pandemia del covid-19, este camino misionero de toda la Iglesia continúa a la luz de la palabra que encontramos en el relato de la vocación del profeta Isaías: «Aquí estoy, mándame» (Is 6,8). Es la respuesta siempre nueva a la pregunta del Señor: «¿A quién enviaré?» (ibíd.). Esta llamada viene del corazón de Dios, de su misericordia que interpela tanto a la Iglesia como a la humanidad en la actual crisis mundial. «Al igual que a los discípulos del Evangelio, nos sorprendió una tormenta inesperada y furiosa. Nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados; pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos, todos necesitados de confortarnos mutuamente. En esta barca, estamos todos. Como esos discípulos, que hablan con una única voz y con angustia dicen: “perecemos” (cf. v. 38), también nosotros descubrimos que no podemos seguir cada uno por nuestra cuenta, sino sólo juntos» (Meditación en la Plaza San Pietro, 27 marzo 2020). Estamos realmente asustados, desorientados y atemorizados. El dolor y la muerte nos hacen experimentar nuestra fragilidad humana; pero al mismo tiempo todos somos conscientes de que compartimos un fuerte deseo de vida y de liberación del mal. En este contexto, la llamada a la misión, la invitación a salir de nosotros mismos por amor de Dios y del prójimo se presenta como una oportunidad para compartir, servir e interceder. La misión que Dios nos confía a cada uno nos hace pasar del yo temeroso y encerrado al yo reencontrado y renovado por el don de sí mismo”.

 Esa oportunidad de compartir y servir se hace doble este domingo en que también celebramos la “Feria virtual de la Ciudad de los Niños”, que se transmitirá por Faceboook en: Patronato Pro Casa del Niño de Oaxaca A. C. y por YouTube: Ciudad de los Niños y Niñas de Oaxaca. Todos estamos pasando momentos de prueba, algunos mucho más que otros, por el desempleo, la pobreza, la enfermedad o la muerte de un ser querido; pero como dice el Papa “todos estamos en la misma barca y estamos llamados a remar juntos”. Es por ello que les invitamos a colaborar también con esta obra iniciada hace 62 años por el Padre José Miguel Pérez, que en Gloria de Dios esté; a fin de que los niños de esa casa-hogar sigan gozando de lo necesario para su desarrollo físico, académico y espiritual. Hoy habrá alcancías colocadas en el acceso a la Ciudad de los niños, para depositar ahí lo que podamos ofrecer de corazón para que estos niños cuenten con casa, vestido y sustento. ¡Que así sea!