Con el deseo de aportar un granito de arena para tener más herramientas de las cuales valerse durante esta larga “cuarentena”, hemos acudido al *Psicólogo Católico José Juan Roquez Bozquez,* integrante del Movimiento de Renovación Carismática Católica en el Espíritu Santo de nuestra Arquidiócesis, quien amablemente nos compartió sus conocimientos y experiencia en torno al tema.

    *¿Qué padecimientos psicológicos han sido los más recurrentes en la población durante esta pandemia?*

    El temor, una mala programación mental, mucha gente considera que es el fin del mundo, que nos vamos a morir todos, y “ve el virus en todas partes”. Esto ocasiona trastornos en la alimentación, en el sueño, genera estrés, frustración, incertidumbre, desconfianza y fobias (a salir, a estar expuesto, etc.).

    En torno a esto, el DSM5 nos habla de un “trastorno adaptativo”, que se genera por encontrarse encerrado o aislado de la vida social; este trastorno nos lleva a tener una programación mental negativa, es decir, si la persona cree que está enferma o que se va a morir, todas sus acciones tienden hacia ello, ya que la mente está tratando de crear lo que cree. La depresión profunda crea ideas obsesivas, por ejemplo creer lo que no ha sucedido o crearse más enfermedades.

    Y las personas que han resultado positivos a esta enfermedad, estar frente a la muerte los hace una persona más fortalecida o, le genera tanto estrés y depresión, que los deja más indefensos ante el virus. Incluso algunos mueren y el dolor de su familia es mayor, al no poder despedirse de ellos.

    También está el grupo de población que se creé inmortal, personas asintomáticas, que no creen que exista la enfermedad, llevándola a su casa, donde hay personas vulnerables. Y también hay fanáticos religiosos, tanto católicos como de otras religiones, que llegan a asegurar que Dios los protege y por eso ellos no se cuidan, poniendo en riesgo a los demás.

 Por esta razón es importante conocer y respetar las medidas de prevención que establecen las autoridades sanitarias; hay que estar bien alimentados, hacer ejercicio, dormir bien.

    *Desde el punto de vista espiritual, ¿cómo podemos enfrentar esta crisis sanitaria?*

 Para asimilar mejor, recurramos al Evangelio: “Al ver a Jesús, Herodes se alegró mucho. Hacía tiempo que deseaba verlo por las cosas que oía de él, y esperaba que Jesús hiciera un milagro en su presencia. Le hizo, pues, un montón de preguntas. Pero Jesús no contestó nada, mientras los jefes de los sacerdotes y los maestros de la Ley permanecían frente a él y reiteraban sus acusaciones. Herodes con su guardia lo trató con desprecio; para burlarse de él lo cubrió con un manto espléndido y lo devolvió a Pilato. Y ese mismo día Herodes y Pilato, que eran enemigos, se hicieron amigos”(Lc 23, 8-12).

    Muchas personas están como Herodes, esperando un “milagro externo”, y cuando ese milagro no se da, se enojan, se deprimen e incluso buscan otros “medios”. Herodes representaba al pueblo judío y Pilatos al pueblo romano; Jesús sí hizo un milagro, pero no fue palpable, sin darse cuenta estos dos personajes que eran enemigos, ese día se hicieron amigos.

Dios está así, actuando en el interior de las personas, haciendo el milagro de la conversión de tantos corazones, de tantas vidas; nos está haciendo protagonistas de un cambio, de una nueva sociedad, más humana, más solidaria, que está preparándose técnica, física, emocional y espiritualmente. Y nosotros los católicos debemos enfatizar más la preparación espiritual.

La mejor vacuna que podemos tener contra el Covid-19 es “la conversión”, un cambio de vida, de mentalidad; la mejor prevención espiritual que podemos tener, viene en Hechos 20, 35: Hay más alegría en dar que en recibir. En el Evangelio de San Mateo, capítulo 25, versículo 40, Jesucristo nos recuerda que “lo que hiciste por el más pequeño de nuestros hermanos, por Él mismo lo hiciste”; esa era la mentalidad de Santa Teresa de Calcuta, por eso limpiaba con tanto amor las llagas de los leprosos, porque sabía que se lo estaba haciendo al propio Jesús. ¡Que así sea!

*LUBIA ESPERANZA AMADOR.*