La Alianza Federalista dio su primer golpe como organismo. Es cierto que llamó la atención cuando diez gobernadores (Aguascalientes, Chihuahua, Coahuila, Colima, Durango, Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Nuevo León y Tamaulipas) abandonaron la Conferencia Nacional de Gobernadores para integrar la nueva alianza, pero los frutos de sus primeros meses de trabajo se dieron a conocer, ninguna de ellas con mandatario de Morena. Fijaron su postura sobre el presupuesto federal para 2021; siendo un extrañamiento severo a las políticas de distribución de recursos del gobierno que encabeza el Presidente López Obrador.

 En el caso de Jalisco, el gobernador Enrique Alfaro es el más persistente desde hace días en contra de la distribución de recursos. Señala, con números en la mano, que el estado sufrirá una disminución en sus recursos, y que ese trato no es justo para los ciudadanos. Lo que aporta un elemento adicional es la decisión que tomó hace unos días el Congreso de la Unión, de desaparecer 109 fideicomisos, cuyo dinero irá directamente a las arcas federales para ser distribuidos de manera directa. El hecho de que no existan reglas para esa distribución molesta ya no solo al gobernador, sino también a diferentes instituciones. Las universidades, por ejemplo, sufrirán con el nuevo presupuesto y sus recortes, pues no hay garantía de que recibirán apoyos, además de que la desaparición de los fideicomisos significa un golpe directo a los apoyos que recibían los miembros del Sistema Nacional de Investigadores. Y no son los únicos que resentirán. Si hay poco o nulo dinero para obras, por ejemplo, el sector de la construcción se verá afectado. Y si se recorta dinero para salud, pues hospitales y servicios médicos públicos también se verán afectados.

La consulta va. El gobernador Enrique Alfaro reiteró que sí habrá una consulta popular o ciudadana para saber si los jaliscienses quieren ser parte de un Pacto Fiscal. La o las preguntas de la consulta serán diseñadas por una mesa ciudadana para garantizar que estén bien formuladas y sean claras, y que se apliquen mediante un mecanismo que sea productivo y constructivo. Esta idea de involucrar a una mesa ciudadana debió ser recomendación del equipo jurídico del gobierno estatal, el cual fue requerido por el titular del Ejecutivo para analizar los alcances y consecuencias de un ejercicio popular amplio. Queda claro que la intención de la consulta, si bien es propuesta del gobierno estatal, quede en manos ciudadanas para evitar, o en su caso atenuar, la posibilidad de que el gobierno pueda ser acusado formalmente de atacar los intereses de la Federación, es decir, que no se acuse al gobierno alfarista de pretender un movimiento golpista o separatista, como ya lo han señalado en textos periodísticos afines a la Cuarta Transformación. El mensaje es que la consulta la hará Jalisco, pero serán los ciudadanos y el gobierno los que la diseñen y apliquen.

La decisión es una buena jugada política. Quienes siguen los medios de comunicación pudieron ver una andanada de críticas contra Enrique Alfaro por parte de columnistas y periodistas, a quien abiertamente tacharon de pretender un golpe contra México como Estado. Está claro que el impulsor de la consulta es el gobernador, pero ahora se podrá distanciar políticamente de la misma, e incluso podrá deshacerse de responsabilidades si acaso el ejercicio fuera un fracaso. Jalisco no busca separarse de México, y no lo lograría aunque buena parte de la entidad lo quisiera. Donde hubo fallas por parte de Alfaro y su equipo fue en definir claramente que la consulta será, estrictamente en temas de coordinación fiscal. Los comunicadores oficiales no lograron establecer esa separación, lo que generó confusión entre ciudadanos, y dio armas a los golpeadores políticos. Es importante que quienes conformen dicha mesa ciudadana detallen con claridad qué se pretende. Para evitar enrarecer más el ambiente entre Estado y Federación.

La consejería estatal tiene mucho que decir al respecto, debiendo fundamentar referida consulta y vislumbrar sus alcances legales Porque el gobernador hizo una consulta a mano alzada entre los ganaderos de Jalisco en una ceremonia de entrega de apoyos, pero esa consulta en realidad fue más para dar la nota, que con carácter legal

Lo primero es aclarar de qué va el posible ejercicio, y explicarlo con peras y manzanas a los ciudadanos. Lo que analice la Consejería Jurídica del Poder Ejecutivo de Jalisco será clave, entonces, para echar andar, o no, la maquinaria de una consulta popular o ciudadana. Y a esto hay que añadir otro factor: que todas, o la mayoría de los estados integrantes de la Alianza Federalista, hagan un trabajo similar. Que un estado haga una consulta seria, y otro no, restaría unidad al grupo. y lo toral es que debe existir un encuentro de todos los gobernadores con el secretario de Hacienda, para instalar mesa de diálogo en la revisión de la Coordinación fiscal, ya no abrir otro frente, que basta atender lo económico, la pandemia y la seguridad, por lo es acertado el planteamiento del gobernador de Oaxaca Alejandro Murat, quien conmina a dejar “ las luchas bizantinas”. Porque ahora estamos viendo una pelea de un gallo de Tabasco contra un gallo giro.

Jugadas de la Vida

Varios astronautas afirman que el espacio huele a metales quemados, soldadura y carne quemada.

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