Crónicas Beisboleras.

Cada juego que termina con el triunfo para uno de los dos equipos, forzosamente tiene un lanzador ganador y por supuesto, uno perdedor del equipo contrario, en algunas ocasiones, también puede haber un pitcher salvador, analicemos las circunstancias para ser considerado dentro de cada una de las tres opciones.

Para ganar un juego debe cumplirse cualquiera de las siguientes condiciones:

-Que el lanzador abridor complete el juego (que no sea reemplazado por otro pitcher de su equipo) y su club gane al anotar más carreras que su rival.

-Que el lanzador abridor salga del terreno de juego después de la quinta entrada, deje el partido ganado con una ventaja de carreras a favor de su equipo y que ésta se mantenga hasta el final del encuentro, puede su equipo aumentar la diferencia de anotaciones o disminuirla los contrarios más nunca empatarle ya que en ese momento perdería la opción de ser ganador.

-Si un lanzador abridor es retirado del terreno de juego en la quinta entrada o antes, no puede considerarse ganador bajo ninguna circunstancia, ya que el juego aun no es legal, aun y cuando deje el partido con ventaja en el marcador y ésta se conserve hasta el final, en este caso el anotador oficial tiene la facultad de nombrar al pitcher triunfador.

Deberá escoger a quien haya hecho la mejor labor entre todos los relevistas que entraron a participar, por ejemplo, un equipo va ganando por 10 carreras en la cuarta entrada, para la quinta los rivales arman un rally de 6 carreras y se acercan peligrosamente, el entrenador retira al pitcher de este juego que aún no es legal.

El primer relevista consigue los dos outs que faltan del quinto inning así como el sexto sin recibir un solo hit, ponchando a cuatro de los cinco enemigos, la séptima la retira un segundo relevista aceptando una carrera que acortaba la ventaja a 3, la octava y novena entradas las retira un tercer relevista aceptando un solo hit y ninguna carrera.

Seguramente el vencedor será el primer relevista con una entrada y 2/3 lanzadas ya que hizo una mejor labor que el segundo que recibió una carrera o el tercero que retiró 2 innings completos sin embargo recibió un imparable.

-Si un abridor deja un partido antes de la quinta entrada con el marcador empatado o perdiendo, o deja ganado el encuentro después de la quinta, pero un relevista pierde esa ventaja y lo empatan, en automático el abridor pierde la oportunidad de tener decisión, (ni pierde ni gana), si al final su equipo obtiene el triunfo, el relevista que gana es el que lanzaba al momento de obtener la carrera de la ventaja.

Víctor González entró al juego en la sexta entrada con el marcador abajo 0 a 1, consiguió el tercer out sin recibir carrera, Dodgers vino a batear al cierra de la sexta y anotaron dos carreras, dando la voltereta, por haber conseguido ese último out antes de venir a batear en automático pasa a ser el lanzador que puede ganar si no pierden la ventaja, lo cual sucedió, por eso el mariachi fue el ganador.

Las circunstancias por las que a un lanzador se le considera perdedor de un partido:

-Si el pitcher abridor lanza un juego completo y sin embargo su equipo pierde, se le acredita la derrota y el cierre, que quiere decir que no requirió de ser substituido por un lanzador relevista.

-Si el abridor va perdiendo el encuentro y es removido del montículo en cualquiera de las entradas, sin importar si es la primera o la novena, y sus compañeros no pueden empatar el partido a partir de ese momento, será considerado como el lanzador derrotado.

-Si un relevista recibe el juego empatado o con el marcador a favor y a él le anotan la carrera de la desventaja con la que se pierde el partido, será quien cargue con la derrota, veamos un ejemplo.

El abridor sale del encuentro con el marcador a favor 4 a 2 dejando hombre en primera, el relevista 1 permite que un bateador llegue a base debido a un error de sus compañeros y es retirado del juego, el relevista 2 recibe cuadrangular de tres carreras para darle la vuelta al marcador 4 a 5, el equipo que ahora pierde ya no puede empatar y termina así el juego.

Se anota en el box score, pitcher abridor se va sin decisión, recibe tres carreras limpias, relevista 1 sin decisión y una carrera sucia aceptada ya que el hombre que dejó en base llegó por error, relevista 2 pierde el juego y una carrera limpia aceptada que precisamente fue la de la diferencia en contra.

-En resumen, cada vez que se empata un partido después que un equipo ya haya tomado la ventaja, nulifica a los lanzadores que ya salieron de la oportunidad de ganar o perder el partido, la decisión va a quedar en los pitchers que estén jugando o los que entren a partir de ahí.

En algunas circunstancias puede haber un lanzador que salve el juego, se deben cumplir algunas condiciones, veamos cuales.

-Solo puede salvar el juego un lanzador del equipo que ganó el partido y debe ser diferente al pitcher que triunfó, jamás salva un juego el equipo perdedor.

-Para acreditarse un juego salvado, el lanzador de relevo debe entrar al terreno de juego cuando su equipo vaya ganando por un máximo de tres carreras, si la diferencia es mayor no tiene esa posibilidad, debe preservar esa ventaja lanzando por lo menos para obtener el último out del partido.

-Si entra al terreno de juego un lanzador cuando su equipo va ganando y la potencial carrera del empate ya se encuentra en base o es uno de los dos primeros bateadores a los que se va a enfrentar, también tiene la oportunidad de salvar el juego.

Como ejemplo, si el cerrador entra en la novena entrada, con dos outs, casa llena, y ganando su equipo por cinco carreras, el bateador contrario que está en el círculo de espera (es el que sigue al que está en la caja de bateo) es la potencial carrera del empate, si consigue el último out será considerado como salvador del juego.

-Finalmente, si un lanzador entra al terreno de juego con el partido ganado por cualquiera que sea la diferencia en el marcador y lanza con efectividad las últimas tres entradas del partido, también se considera que lo salva, Julio Urías entró en la séptima con dos outs a terminar el inning, retiró en orden el octavo y noveno episodios para concluir el juego, 7 outs en línea, 4 ponches.

Julio salva el juego con un dominio total sobre los contrarios, dos mexicanos llenaron de orgullo a esta nación vapuleada en lo económico y a la Academia Harp Helú pues de allí emergieron, vivieron aquí en Oaxaca donde recibieron las bases para ser triunfadores, felicidades.

Con esta columna las Crónicas Beisboleras cumplen 9 años ininterrumpidos de publicarse en el Imparcial de Oaxaca, gracias a la familia Fernández Pichardo por la confianza y a mis lectores por seguir analizándola.

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