El estilo de la política enseña que el sufragio ciudadano en países con una democracia, aún manipulada, sanciona la incapacidad de los gobernantes como se aprecia que está sucediendo en los Estados Unidos con motivo de la renovación de presidente, Senado y representantes, proceso en que Donald Trump está perdiendo la reelección frente a su contendiente Biden del Partido Demócrata, empantanado en las denuncias de fraude en la emisión de los llamados votos anticipados que está cuestionando el candidato Republicano.

El sistema electoral estadounidense presenta sus peculiaridades, contrasta con el de México en que sabemos que gana el candidato con más votos y, en el país del norte gana el que tiene más del voto denominado electoral. Esto es así porque cada estado de la unión americana tiene su propio procedimiento, por tanto, propiamente se llevan a cabo cincuenta y una elecciones, y cada entidad tiene un número determinado de votos electorales que, en total, son poco más de quinientos, de los cuales, el triunfador debe obtener por lo menos doscientas setenta; de ahí que pueda darse el caso de que el voto popular no coincida con el electoral.

De cualquier manera, todo indica, según los analistas, que Biden obtendrá un poco más de doscientos votos electorales, conjuntado con el mayoritario voto popular, lo cual legitimaría integralmente su ascensión al poder, después de una posible complicada y compleja controversia jurídica sobre los votos que han sido apartados del conteo final, por cuestionarse la fecha en que fueron recepcionados, hasta que un tribunal resuelva si deben o no sumarse al total.

Si el resultado confirma lo que se pronostica demostrará que, con las características propias de cada país, el sufragio es el instrumento democrático que premia o castiga a los gobiernos cuando su quehacer se torna contrario a los intereses nacionales internos o externos. Al Presidente Donald Trump se le reprocha el aislamiento internacional, racismo, violencia policial, rudo enfrentamiento con los medios de comunicación y redes, manejo inadecuado de la pandemia, entre otros factores.

Si hacemos un comparativo, el Presidente López Obrador, ganó abrumadoramente con el voto popular, la presidencia consecuencia de la descomposición que ahora emerge de los gobiernos que le precedieron, sobre todo en el tema de la corrupción, impunidad y el insultante desvío de recursos públicos; ahora Donald Trump enfrenta factores de otra índole que le han provocado el reproche internacional y el voto negativo interno, para perder la posibilidad de reelegirse, con argumentos del fraude electoral y la ilegitimidad del proceso, algo como legítimo y electo que nos recuerda un pasado proceso de elección presidencial.

El gobierno mexicano que encabeza el Presidente López Obrador ha transitado en paralelo con el gobierno de Trump en los asuntos de migración, tratado comercial, apoyo político y alabanzas mutuas, así como el trato suave y astuto que ha mantenido en sus referencias a dicho mandatario. La diferencia es que el gobierno de México no se aisló del entorno internacional y a través del Canciller Marcelo Ebrard mantienes en buena presencia la imagen de México, pero, en lo interno, tiene serios problemas de rechazo a sus políticas centralistas, absorbentes y restrictivas de los derechos humanos, enfrentamiento con los medios de comunicación, así como la división interna en Morena, entre los sectores mexicanos, y el manejo de la pandemia.

Ahora con el triunfo del candidato del Partido Demócrata en los Estados Unidos Biden, las reglas de la relación de México con dicho país y Canadá seguramente tendrán un giro cuyos alcances se irán readecuando a partir de enero en que, seguramente, la conformación de la correlación con la comunidad económica europea se restablecerá con el país del norte, así como la economía que se vera influida por el enfoque no populista del nuevo mandatario americano.

En ese contexto el elector mexicano tiene la responsabilidad de repensar sus preferencias electorales que permitan a nuestro país y a su pueblo encausar el rumbo de las políticas públicas a través de congresos, Federal, estatales y gobernadores que equilibren el ejercicio del poder en torno al bien público, la salud, educación, seguridad pública, empleos y certeza en el ejercicio de las libertades inherentes a los individuos, justicia y una visión de un futuro mejor.

La práctica del proceso de elección en los Estados Unidos debe ser aprovechada en lo que puede acrecentar el sentido democrático de un país como México que respeta la voluntad popular emitida por el ciudadano al votar.

La votación es el proceso mediante el cual los que están afuera del gobierno expresan su opinión acerca de los de los que están adentro. Si es negativa deben ser remplazados los que gobiernan. (comportamiento electoral) La democracia americana. Logros y Perspectivas Richard A. Watson.

jfrancojhimenez@hotmail.com