Oaxaca.- “Leer es un ejercicio individual de comprensión, que implica descifrar signos generalmente escritos y preestablecidos, interpretarlos y asimilarlos, para crear palabras, oraciones, ideas, verbos, acciones, pensamientos y generalmente, todo el actuar y proceder, físico, material, intelectual, filosófico y científico del ser humano presente y pasado, dejando constancia del tiempo real de la razón de la escritura y otorgue discernimiento, para que el hombre del futuro comprenda al hombre del presente y del pasado”  

 Sin lugar a dudas, es una definición ajustada y extraída de un diccionario imposible.

 ¿Creeríamos que es la definición de un muro de un templo de Karnak, y su redacción proviene de hace casi 3000 años?

 Y más aún, científicos ingleses de la ocupación primera de la antigua Babilonia, cuando en los tiempos de las Colonias Británicas, invadieron el actual territorio de Bagdad, y en tablillas sumerias, debidamente cocidas y bellamente decoradas con la impecable talla cuneiforme, descifraron un texto con corta diferencia, similar, mas diferente en el contexto; ya que trata de la enseñanza de un Sacerdote a sus jóvenes discípulos, y les expresa esta característica analogía con una cápsula del tiempo.

 Más Adelante, Julián de Coromillas, extraordinario diccionarista, fuerte impulsor de la RAE, expresa que el texto, palabras más, palabras menos, lo encontró en un mercado o Zoco, en Andalucía, allá por 1492, año clave para el mundo, pero decía lo mismo.

 De las lecciones muy antiguas, tenemos que la lectura, desde siempre hasta ya, se encuentra fuertemente enraizada con la escritura.

 Un campesino del pueblo, no sabía escribir. En un momento determinado, al redactarle un texto legal, para una promoción ante el Ciudadano Juez Mixto de Primera Instancia del Distrito Judicial de Tehuantepec, Oaxaca, por un pleito de tierras, le solicité que la leyera. Lo leyó con cautela y después estuvo de acuerdo con su contenido, en su parecer, la demanda de usucapión, estaba completa, aunque fallaba en ciertas medidas y colindancias.

 Le pregunté si tenía plena comprensión del escrito de demanda, una vez que se le realizaron las correcciones.

 Me expresó que sí, que comprendía bien tanto las correcciones como el sentido de el escrito de demanda; le inquirí me dijera, que a donde llegaría ese periplo engorroso llamado proceso.

-Mira la Licenciado – me contestó en su rústico español –yo lo que le entiendo es que presentarás ese papel al Juez, y después de mucho valladar, te va a decir si el terreno que me dejó mi apa es mio o no, porque me lo dejó sin papel, y ya con lo que diga el Juez, ya tendré mi papel y seré dueño, porque ‘horita nomás tengo la posesión-.

¡Excelente! Exclamé. Que buen razonamiento, -procede a la firma- le pedí.

-Yo no sé firmar- me dijo. -¿Cómo?- Exclamé, -¿Cómo puedes leer y entender bien, mas no puedes firmar?

-Lo que pasa la Licenciado- dijo, – es que fui poco al primaria, y aprendí a ler, pero no aprendí a escreber- masculló. -¡Soy ágrafe!- Sentenció.

Me quedé con la boca abierta. ¿Cómo es posible que este hijo del Señor Dios, pueda leer y bien, mas no escribir?, y utilizar una palabrita engalanada como “ágrafe”

¡Momento!, recordé. “Agrafe” o es un seguro de una botella, o es una grapa para cerrar una herida; muy joven fui Agente del Ministerio Público adscrito a la Agencia del M.P. de la Cruz Roja y después del Hospital Civil. Ingrata labor esa. Pero en las ambulancias y en los pasillos de los lisiados, donde el dolor humano huele a sangre y a veces a muerte, se oyen los gritos de paramédicos y médicos de urgencias:

“–Pronto, pronto, un agrafe”. Y eso no significa que mi cliente no sepa escribir, aunque de verdad que suena a eso, suena a esa idea. Le corregí, – amigo, usted no es agrafe, ni que estuviera pegado a una botella, -usted es ágrafo-, que significa que es incapaz de escribir o no sabe hacerlo.

-No la Licenciado, si yo soy ágrafo usted es “el” Licenciado, ¿no es lo mismo?, ¿verdad?

Recordé que los hablantes de la lengua materna del Zapoteco del Istmo de Tehuantepec, tienen serios problemas para traducir al español el género, masculino y femenino; “la Licenciado”, por “el Licenciado”; “el Licenciada” por “La Licenciada” y claro, agrafe por ágrafo. Estaba clarísimo. ¿Verdad?

Mi cliente puede leer pero no puede escribir. Y consecuentemente no puede firmar. Entonces no es lo mismo leer que escribir, y leer que entender. Entonces ¿Por qué leer?

Tenemos que desde tiempos irrecordables, las grandes mentes de la humanidad, las de Karnak, las de Bagdad, las de la España de la ocupación Mora, nos dijeron que es un ejercicio individual de comprensión, que implica descifrar signos generalmente escritos y preestablecidos, interpretarlos y asimilarlos, para crear palabras, oraciones, ideas, verbos, acciones, pensamientos y generalmente, todo el actuar y proceder, físico, material, intelectual, filosófico y científico del ser humano presente y pasado, dejando constancia del tiempo real de la razón de la escritura y otorgue discernimiento, para que el hombre del futuro comprenda al hombre del presente y del pasado.

 Pero tenemos humanos que no saben escribir, pero si leer. Leer es estar vivo, respirar el oxígeno de la novedad y la noticia, alimentar a la mente, alertarla, transmitir el pensamiento de un ser humano a otro y comprenderlo. Llegar a saber lo que no sabes y conocer la cultura de los pueblos. Aprender a hacer un pastel y saber al dedillo sus ingredientes, así como dar cuenta de los atributos de la personalidad: tu nombre, tu género legal, nacionalidad, ¿en dónde naciste y cuándo?, ¿qué día y a qué hora? El combo incluye el nombre de tus padres y tus abuelos. Más adelante, el gozo completo de las garantías individuales, derechos del hombre o derechos civiles y todo el catálogo de derechos humanos.

 Leer sirve para existir y coexistir como un ser humano integro, completo. Te da dignidad de tal y te permite ejercer tus derechos, todos, incluyendo tu sagrado derecho al acceso a la cultura y a la humana comprensión de la literatura. El crisol del pensamiento humano.

 Leer y comprender, nos hacen hermanos, claro, con el autor, y de la mano con la humanidad. Nos permite enterarnos de primera mano de las maniobras de Sancho rescatando al Quijote, o que en Perú allá por los mil quinientos, estaba enterrado un auténtico fémur de “Don Quijote”.

 Nos hace historiadores y biógrafos, filósofos y cuenteros. Pero, estoy convencido, que la forma en que se desarrolló la lectura, primariamente, cuando el hombre era casi homínido no evolucionado, no fue por la especulación científica, más si por la especulación de la especulación. En efecto, la murmuración y el chisme permitieron a los primeros hombres científicos de la lengua, agudizar la escritura para transmitir noticias. Y no precisamente en redactar largos contratos civiles o códigos interminables de leyes.

 Fue claramente la transmisión de la noticia que tiene chispa, el chisme, el decir, lo que influyó a acrecentar el pensamiento humano y claro, el lenguaje en sus dos vertientes, el escrito y el oral. Luego el hombre se entendió con la ciencia y creó a Dios. Pero primero lo primero.

 Profeso que leer nos da la experiencia de sentir que estamos vivos y que ocupamos un lugar en la civilización, en el lugar que nos tocó vivir.

 Leer también nos enseña.

 Nos permite el acceso a la cultura.

 Nos permite saber y conocer.

 Nos da vida

 Nos da ciencia.

 Nos da Luz

 Nos permite conocer a Dios

 Tan es así el estado de pertenecer a la cultura, el estatus de cultura, el saber de la cultura, el conocer, que nos permite saber:

 Que en la presente colaboración:

 1.- la definición de un muro de un templo de Karnak, y su redacción proviene de hace casi 3000 años, antes citada;

 2.- en tablillas sumerias, debidamente cocidas y bellamente decoradas con la impecable talla cuneiforme, descifraron un texto con corta diferencia, similar, mas diferente en el contexto, ya que trata de la enseñanza de un Sacerdote a sus jóvenes discípulos, antes citada;

 3.- Julián de Coromillas, extraordinario diccionarista, fuerte impulsor de la RAE, expresa que el texto, palabras más, palabras menos, lo encontró en un mercado o Zoco, en Andalucía, allá por 1492, año clave para el mundo, pero decía lo mismo., también antes citada.

 Que estas citas no son más que un cuento, que no existen y que las escribí precisamente para dar ejemplo a esta participación.

En el templo de Karnak no hay definiciones a la lectura, de las tablillas sumerias, de verdad ignoro si fueron referente textual a la lectura y Julián de Coromillas no escribió ningún diccionario, menos fue impulsor de la Rae.

 Leer nos debe de dar el sentido de la duda, la experiencia critica de disentir del texto que leemos y nos debe de inculcar el criterio de la incertidumbre, ya que ella es la semilla de la filosofía, la lógica y la ciencia, y por qué no, de la cotidiana vida.

 Disculpen v.e. mi atrevimiento y el introducir esta pequeña trampa al lector, lo hago usualmente cuando he impartido diversas clases con excelentes resultados para mis alumnos. Sé que vuestras excelencias no son estudiantes de licenciatura y que este Master pretende acrecentar las letras Españolas, pero el sentido crítico es el mismo. ¡Bienvenido el sentido crítico!

  Al final, este Máster de Escritura Creativa en Español de la Universidad de Salamanca es precisamente en obra creativa y del español y por ende, la analogía y la metáfora son la llave inglesa y la llave stilson con que los obreros de la pluma y navegantes, buscadores del vellocino de oro, transitan como argonautas, al timón Jason, por el magnífico destino de la mente humana: la creación y la literatura uno de sus más preciados hijos.

Con mis sinceros afectos, desde Oaxaca, México

Arturo David Vásquez Urdiales.