OAXACA. La ruta tan complicada que están tomando las ansias de Salomón Jara por ser candidato a gobernador está sacando de sus cabales al dueño del grupo político “Comuna” Flavio Sosa Villavicencio su principal operador y estratega para hacer sentir la presión política. 

       Del emblemático “chivo en cristalería” podemos obtener la analogía de un demonio de Tasmania cometiendo tropelía y media en una caja de cristal. Su intención es hacer notar su supuesta supremacía en eso de generar conflictos sociales para hacerse de dinero y poder.

        Su estado de ánimo se puede atribuir a que la virtual candidatura al gobierno del Senador morenista se aleja más de la posibilidad. Al este lo acaban de acotar al nombrarlo delegado del Morena en Guerrero donde tiene que apaciguar a su símil Félix Salgado el famoso fajador callejero que quiere ser gobernador de aquel estado. Son sucesos que casi enloquecen a Salomón y a su consejero y compañero de viaje.

       Flavio siente que está perdiendo la oportunidad de escalar niveles más altos de poder al lado de su sostenedor Salomón. Qué extravagancia. Después de sus bravuconadas en 2006 lo hicieron diputado presidente de la Comisión de Cultura con la benevolencia del gran saqueador Gabino Cue. Hoy maneja el Congreso del estado con su hermano el diputado Horacio presidente de la Junta de Coordinación Política. Pero, como dice el presidente AMLO, “no tienen llenadera”.

       Está repitiendo actos criminales que asimiló en aquellas noches lúgubres de las barricadas del 2006 y que, a la llegada del depredador Gabino Cue, le sirvieron como mérito para ligar una curul y hasta presidir la Comisión de Cultura. El demonio de Tasmania y luego su hermano Horacio llegaron a una curul en el flamante palacio legislativo que, antes de ser inaugurado, soportó la depredación de las hordas de Comuna. Los cristales de los inmensos ventanales fueron hechos añicos en una de las violentas manifestaciones que suele encabezar Flavio Sosa. Qué paradoja.

       Hoy vuelve a las andadas con sus acciones criminales.

         1.- En su pretendido control del municipio (el dinero, pues) de San Baltazar Loxicha, dicen que utilizó un truculento asesinato que resultó en lo que él quería: la renuncia de todo el Cabildo y ahora Comuna instalará uno a modo. La estrategia fue culpar al presidente municipal Atenógenes Jiménez de un asesinato que no cometió. Atenógenes negó estar implicado en el crimen del activista del Comuna Rodolfo Díaz Jiménez. Renunció igual que todos sus concejales para deslindar responsabilidades. Responsabilizó a Flavio Sosa “de cualquier atentado contra mi integridad física, la de los miembros del Cabildo, así como de sus familias”. El edil, antes de renunciar, lamentó el homicidio de Rodolfo Díaz y aseguró estar en contra de la violencia; también desmintió la versión de Flavio Sosa sobre este crimen. “Es necesario decir la verdad para aclarar el crimen y no hacer señalamientos infundados, que de manera irresponsable propagan personas ajenas a la comunidad como Flavio Sosa”. Le pidió “dejar de intervenir en Loxicha donde genera conflictos para sacar ganancia política”. Los intereses de Flavio en Loxicha lo llevaron a publicar en redes sociales su beneplácito por el desenlace de este asunto. “Nos informa el titular de Secretaría General de Gobierno (Segego,) Francisco Javier García López, que el presidente municipal de San Baltazar Loxicha, Atenógenes Jiménez, ha renunciado al cargo, por el bien de la paz y la gobernabilidad”. Solo le falto decir que el sucesor del presidente municipal sería otro activista del Comuna.

                      SAN ANTONIO DE LA CAL

       El presupuesto de San Antonio de la Cal -más de 5 mdpal mes- es otro de los trofeos de Flavio y su hermano Horacio, pero su notoria ambición por controlar este municipio los exhibe. Por ello el Tribunal Federal Electoral, sala Xalapa, ha ordenado la inhabilitación de Alfonso Escobar Mateos -también activista del Comuna- como comisionado municipal por ilegal, pero ¿qué creen? Se niegan a quitar a dicho comisionado. El Tribunal estatal electoral (TEE) en auxilio del Trife, emitió ultimátum para que la figura del comisionado municipal desaparezca. Dice la orden: “que la Secretaría General de Gobierno deje sin efecto el nombramiento del actual Comisionado Municipal de San Antonio de la Cal porque rebasó los 60 días naturales en el cargo…”. Lo estrambótico es que los hermanos Sosa se pasan estas disposiciones por el arco del triunfo.

       Dinicuti es otro de los municipios donde atizan el fuego de la violencia, pero mañana seguimos.