José Ramón Cossío Díaz, Premio Nacional en Ciencias y Artes 2009 y además, miembro de la Academia Nacional de Medicina de México, participa todos los viernes a las 12 del día en el espacio informativo de Carmen Aristegui, en el que hace una revisión de los efectos y causas de la pandemia ocasionada por la COVID-19. Desde abril, ha hecho un recorrido por el Derecho y la Medicina para explicar las medidas normativas y sanitarias adoptadas. Ha destacado la emisión de decretos en diversos estados del país, mediante los cuales se han suspendido y reactivado diversas actividades económicas. Desde el campo de la medicina, ha hecho hincapié en los pronósticos que han realizado las autoridades de salud respecto a la temporalidad de la pandemia, sus efectos negativos y la lamentable pérdida de cien mil personas hasta el momento. 

Sin embargo, el pasado martes 17 de noviembre, Irma Eréndira Sandoval Ballesteros, Secretaria de la Función Pública del Gobierno Federal, en una exposición ante asistentes a la Semana Nacional de Transparencia 2020, afirmó que “la pandemia por COVID-19 es uno de los retos más complejos que hemos enfrentado en el mundo” y que “como sociedad tenemos que reflexionar la forma conjunta para tomar cartas en el asunto”. En otro momento, agregó que “la crisis por COVID-19, vino como anillo al dedo a la Cuarta Transformación, ya que por décadas, durante el periodo neoliberal, las emergencias se convirtieron en terreno fértil para que las grandes corporaciones, los grandes intereses económicos y privados se apropiaran cada vez más de lo público”. 

Lo anterior ya había sido expresado por el presidente Andrés Manuel López Obrador en su conferencia mañanera del 02 de abril. Ese día, aseguró que por primera ocasión empleaba el término crisis transitoria y que la pandemia había caido como anillo al dedo para afianzar el propósito de la transformación y refrendó “su compromiso de no modificar su intento de eliminar la corrupción y garantizar justicia en el país.   

El octagenario poeta y ensayista mexicano, Gabriel Zaid, en su libro Cronología del progreso, publicado en 2016 bajo el sello Debate, define al Progreso como toda innovación favorable a la vida humana, ya sea en el mundo físico, biológico o cultural; teórico o práctico; individual o social. Afirma que “con mentalidad progresista, la evolución de las especies puede ser vista como progreso”. También explica que el progreso requiere al menos cinco variables: cambio, tiempo, mejoría, gradualidad y rumbo. Aunque considera que los cambios pueden ocurrir mediante saltos bruscos.  

Laura Martín, periodista española especializada en temas de responsabilidad social corporativa, medio ambiente, sostenibilidad y colaboradora de la Agencia de Noticias Europa Press, afirma que ante la COVID-19, las empresas y los gobiernos están cambiando su comportamiento, razón por la cual se han producido efectos favorables en el medio ambiente. Resalta la reducción en el número y frecuencia de vuelos, así como la suspensión de grandes concentraciones de personas, acciones que han traído como consecuencia una disminución en el nivel de emisiones de gases contaminantes, lo que se traduce en una reducción del 25% del dióxido de carbono, debido al bajo consumo de combustibles como petróleo, gas y carbón. Agregó también, que China impuso una prohibición temporal al comercio de fauna silvestre para omitir en su gastronomía y medicina tradicional, especies consideradas exóticas. Lo anterior, fue confirmado por António de Olvera Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas. 

Otro especialista, Albert Vilariño, consultor en riesgos empresariales, en su artículo, La covid-19 da 24 días de respiro a la Tierra, reseña que desde 1970, la organización Global Footpint Netwok (GFN) ha inferido el día de la sobrecarga del planeta, fecha anual en la que calcula que hemos agotado los recursos naturales producidos en un año. Lo anterior, quiere decir que dependiendo de la fecha en la que se establezca el día de sobrecarga de la Tierra, el resto del año tendremos un déficit y tomaremos recursos naturales de las reservas existentes. Bajo el concepto de Huella Ecológica, GFN establece seis categorías de superficies productivas, tierras de cultivo, tierras de pastoreo, zonas de pesca, tierras edificadas, áreas forestales y demanda de carbono en la tierra, es decir, áreas que le restamos a las reservas ecológicas. 

Afirma que este año, ante la presencia de la COVID-19, la Tierra ganó 24 días, ya que aunque no es de carácter general, el día de la sobrecarga del planeta se estableció el 22 de agosto, en comparación con el año anterior, en el que se determinó que ocurrió el 29 de julio. 

Lo hasta aquí reseñado nos debe de servir para entender la llamada de atención que representa la COVID-19 y generar una mayor conciencia social respecto al cuidado del medio ambiente.