Oaxaca. Una de las tres figuras del Adviento es nuestra Madre Santísima – la Virgen María-, pues Ella nos enseña cómo prepararnos para recibir al Niño Dios; aunque ya en sí, diciembre es un mes muy mariano, especialmente para los oaxaqueños, quienes celebramos con gran júbilo tres advocaciones muy queridas de nuestra Madre Celestial: La Inmaculada Concepción (8 de diciembre), conocida comúnmente como Nuestra Señora de Juquila; nuestra Morenita del Tepeyac – Guadalupe- (el 12 de diciembre) y la Patrona de Oaxaca – Nuestra Señora de la Soledad- (18 de diciembre). 

    Por ello y, como un humilde homenaje familiar a la Madre de Dios, les comparto la siguiente composición que, con gran cariño, hemos preparado para celebrar el “Fiat” de María Santísima, es decir, el “hágase” tu voluntad, el “sí” que le dijo a Dios en la Anunciación; con esta letra le pedimos a la Virgen María: 

*Enséñame a decir “sí”*

Virgencita mi alma te implora

que me enseñes a decirle “sí” 

a lo que Dios me pida en la vida,    

pues Él busca el bien para mí. 

Preservada de todo pecado,

por los méritos del Salvador,

para ser su dignísima Madre,

Inmaculada desde la concepción.

Haz que viva con tanta entereza,

como Tú, cuando al pie de la Cruz,

te quedaste como Madre nuestra

por designio de tu Hijo Jesús.

Feliz fuiste por llevar en tu seno

a Jesús, nuestro Dios y Señor,

y también por haber hecho pleno

tu amoroso “sí” al Creador. 

Todos te llamaremos “dichosa”

por ser la Virgen, Madre de Dios;

eres de todas la más hermosa,

la Mujer que nos dio al Salvador.

Haz que viva con tanta entereza,

como Tú, cuando al pie de la Cruz,

te quedaste como Madre nuestra

por designio de tu Hijo Jesús.

    Si gustas escuchar esta composición, te invito a visitar la página de Facebook “*Católico Instruido No Será Confundido*”, donde podrás disfrutarla en las voces de José Salomón E. y su joven hijo Antonio Salomón E. (grandes voces y grandes corazones), quienes la cantan con la melodía de la canción “Madrecita” de Osvaldo Farrés (la cual cantaba el gran intérprete José José, Q. E. P. D.).

    Regocijémonos, pues, celebrando en el Adviento a la Mujer que todas las generaciones llamaremos “bienaventurada” (Lc 1, 48), porque mereció llevar en su seno virginal y dio a luz al Hijo, al que “Dios constituyó el Primogénito entre muchos hermanos” (Rm 8, 29). Con toda razón le dijo la Virgen Santísima a San Juan Diego en el Tepeyac, que “nada puede turbar nuestro corazón, ¿qué más podemos necesitar?, si Ella está aquí, es nuestra Madre Santísima y estamos por ventura bajo su regazo, en el cruce de tus brazos”. ¡Que así sea!

*LUBIA ESPERANZA AMADOR.*

*lubia_ea@hotmail.com*