REFORMA


Jorge Ricardo

Oaxaca, México (13 diciembre 2020).- El Presidente López Obrador no se aguantó las ganas de ser apapachado por la gente y tras la inauguración del camino municipal bajó el vidrio de la camioneta en la que iba, repartió saludos y al final se bajó para recibir un guajolote que le regaló Angélica Lara Ríos, una mujer de 73 años.

“Me lo tienen prohibido pero ya, ya va a haber tiempo”, dijo al estrechar la mano a un grupo de jóvenes que pintaron su imagen en caricatura en el cemento del paradero de la carretera.

Tras guardarse ayer por el Día de la Virgen, en medio del incremento de miles de casos de la pandemia del Covid-19, el Presidente retomó su gira por la comunidad de Santa Ana, a dos horas de la capital de Oaxaca.

Entró al lugar del evento con los vidrios arriba por prevención del virus, pero a la salida un centenar de personas lo esperaban, entre ellos un hombre invidente que le dijo que está listo para ser candidato independiente pues los políticos están ciegos de egoísmo, una banda de viento y dos pobladores que le regalaron una botella de mezcal.

“Le venimos a dar este mezcal al señor Presidente porque es el mejor Presidente que hemos tenido”, dijo Nahum Santiago.

“Y a darle gracias por este camino que nunca antes se había hecho”, añadió Darío Cruz, cuando ya la suburban de Lopez Obrador venía sobre el camino de concreto y piedra hacia la salida.

Lopez Obrador bajó la ventanilla, saludó al aspirante ciego y a todos los que le extendieron la mano. Metros más adelante se detuvo.

“Le regalé un guajolote a mi Presidente porque le agradezco mucho que nos escuchó por esta carretera, que muchos les hemos pedido y nunca lo han hecho”, dijo Lara Ríos.