HÉCTOR ZAMARRÓN / MILENIO

Oaxaca.- Los oaxaqueños están entre los principales migrantes del país, no solo hacia Estados Unidos, sino también dentro de México. Por eso se encuentra a los mixtecos o a los mixes trabajando en los campos del valle de San Quintín, en Baja California —para la cosecha de la uva—, o a los campos agrícolas de Sinaloa, a trabajar en el cultivo de tomate, chile, fresas y berenjenas.

En Nejapilla se inauguró este fin de semana un camino pavimentado construido por sus propios habitantes, con recursos del programa de Caminos rurales y bajo los principios del tequio, esa forma de organización indígena que aún sobrevive y beneficia y obliga a la comunidad a participar en trabajos colectivos. Con autonomía de decisión, pero asesorados por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes.

También se inauguraron otros caminos en Santo Domingo Nuxaa, San Mateo Río Hondo y Santa Ana, 33 municipios en total, que se suman a otros 29 del año pasado, cerca de mil kilómetros de concreto y piedra, elaborados artesanalmente por las comunidades. “Resultó que fueron administradores y excelentes constructores de caminos, con un trabajo artesanal, con solidaridad y acuerdos comunes”, dijo Jorge Arganis Díaz Leal en la inauguración.

Hace una década, el entonces candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador mandó a llamar al ingeniero Jorge Arganis a su oficina en la colonia Roma, en Ciudad de México, para que le presentara un proyecto de comunicación en las sierras de Oaxaca. Este programa es fruto de aquella propuesta.

Eso explica la presencia este fin de semana del Presidente y el gobernador Alejandro Murat inaugurando un camino vecinal en la Mixteca, en un pueblo de apenas 200 habitantes.

En contraste, un candidato presidencial de cuyo nombre no quiero acordarme, aseguró hace años que para México sería mejor “no tener que cargar con Oaxaca”. Sin ese y otros estados del sur, decía, seríamos una potencia media y podríamos crecer mejor.

Por fortuna ahora la visión es otra. De hecho, fruto de esta gira es que el programa Sembrando vida aceptará proyectos para sembrar agave, y así fortalecer la producción de mezcal, materia en que Oaxaca es una potencia.

Con su diversidad cultural, geográfica, indígena, agrícola, lingüística y su envidiable gastronomía, ese estado tiene las bases necesarias para aprovechar la nueva inversión que está recibiendo.

Además de los caminos rurales está en curso la conclusión de dos carreteras claves para la comunicación del estado: la de Oaxaca-Puerto Escondido —un proyecto inconcluso que por fin estará listo en 2022—, así como la que comunica a la capital con el Istmo de Tehuantepec.

Ahora a Oaxaca le vendría bien un poeta que le cante a sus caminos, como lo hizo Agustín Ramírez con los de Guerrero en Por los caminos del sur. Vamos a caminarlos.

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