Oaxaca.- Un dato para que sientan un poquito de vergüenza: el Censo Nacional de Poderes Legislativos Estatales, exhibe a los diputados oaxaqueños como los más onerosos al reportar un gasto oficial de 655.4 millones de pesos el año pasado. Esta es una cifra por comprobarse pues, como dijera el clásico, este columnista tiene “otros datos”. Fuentes confiables me indican que, en cada cierre de año, cuando tienen que aprobar leyes inaplazables como la Cuenta Pública, presionan al Poder Ejecutivo para que les dé más dinero. Así su presupuesto pasa de mil millones de pesos. Según el Censo Nacional que he mencionado, con las cuentas reportadas oficialmente, a los oaxaqueños nos cuesta cada uno de los 42 diputados unos quince millones de pesos. Repito, dicho presupuesto puede crecer hasta mil mdp.

En este fin de año no podía ser la excepción. La mayoría Morenista que controla las Comisiones de Hacienda y Presupuesto armaron la triquiñuela que acostumbran. Es decir, acapararon el análisis y aprobación de la Ley de Ingresos y Egresos para ellos solitos hacer el decreto y obtener el consabido “pago por evento”.  

Pero oh balconeada. Se reunieron los diputados de otros partidos integrantes de las comisiones correspondientes y acordaron analizar el proyecto que envió la Secretaria de Finanzas del Estado. Dada la premura tomaron el acuerdo de “parar el reloj legislativo” ya que el plazo legal se vencía hoy día 15.

PAGO POR EVENTO

Así acordaron, pero la ambición ganó a los diputados morenistas que en lo oscurito intentaron aprobar dicha Ley unilateralmente porque así convenía a sus intereses. Los diputados de los otros partidos integrantes de las comisiones exigieron conocer el estudio y se llevaron la sorpresa de que los morenistas hasta el decreto de aprobación ya tenían redactado. Reaccionaron y eso fue el histerismo.

El “madruguete” que planeaban los legisladores morenistas para tener un buen “cobro por evento”, se atascó y hasta ayer pudieron destrabarlo. El reloj legislativo sigue detenido y todo indica que el próximo viernes, por fin, aprobarán dicha Ley. 

LA TRAMA

Apegados al “pago por evento” los diputados morenistas que son los que controlan el Poder Legislativo ya tenían montada su trama. Hace tres días dijeron que el (peor) Congreso estaba imposibilitado para dictaminar las Cuentas Públicas Estatal y Municipales correspondientes al ejercicio fiscal 2019, “toda vez que el Órgano Superior de Fiscalización del Estado (OSFE) no presentó en tiempo y forma los informes de resultados respectivos”.

Solo para conocer la manera en que los diputados hacen sus montajes, el supuesto impedimento hasta los justificaron alaprobar con 26 votos a favor y seis en contra, un acuerdo de la Comisión Permanente de Vigilancia del Órgano Superior de Fiscalización, en sesión extraordinaria del pasado miércoles. El pretexto fue que el OSFE, como Órgano Técnico del Congreso, tuvo como fecha límite para entregar a la Comisión Permanente dichos informes el pasado 30 de noviembre. La fecha venció, pero no entregó la documentación completa.

Argumentaron que a la Comisión únicamente entregaron la fiscalización correspondiente al 25 por ciento de la Cuenta Pública Estatal, y del 26 por ciento de la municipal.

Otra justificación para maniobrar la aprobación de la Ley de Ingresos es que, según ellos, los resultados de la fiscalización deben presentarse en una sola entrega toda vez que no existe precepto legal alguno que admita o faculte al Órgano Fiscalizador a que se realicen y presenten de manera parcial o en etapas, por lo que su presentación esinconstitucional.

¿Y QUIENES SON?

Entre los diputados responsables de esta impostura, están los integrantes de la Comisión de Hacienda: María Lilia Arcelia Mendoza Cruz, Gloria Sánchez López, Fredy Delfín Avendaño el popular diputado morenista que protege a presidentes municipales ladrones del presupuesto; Arsenio Lorenzo Mejía García.

Los operantes del artificio son, principalmente los de la Comisión de Presupuesto, entre los que están los diputados Mauro Cruz Sánchez, Gloria Sánchez López y hasta el priista Gustavo Díaz Sánchez, entre otros ¡El teatro se lescayo!