Oaxaca.- Giovanni Boccaccio era hijo de un mercader y, era un habitante de vida acomodada en Florencia cuando la peste negra invadió la ciudad. Era la Europa de 1348. La epidemia procedía al parecer del sur de Italia, adonde había llegado traída por los barcos que venían con especias del Lejano Oriente. Muy probablemente las ratas la arrastraron hasta la Toscana. El autor del Decamerón, obra maestra absoluta, pilar de la prosa narrativa occidental tenía unos 35 años. La experiencia de la peste bubónica hizo de él otro hombre y fue decisiva para que naciera el gran narrador cuyos cuentos celebrarían incontables lectores a lo largo de los siglos en todos los rincones del planeta. En cierto sentido la peste; esta cercanía de una muerte atroz le humanizó acercándole a la vida de los seres humanos comunes, de los que hasta entonces, solo había tenido noticias lejanas.

Muchas personas pudieron calcular los estragos que la Covid 19 iba a causar con su llegada a México a casi un año de distancia. Otras tantas parecieron no enterarse o no quisieron hacerlo. Desde la irrupción de la pandemia, nuestro país fue un nido de mentiras a medias y verdades incompletas. De las actuaciones de las autoridades de salud nadie dudó. De los 120 mil muertos de hoy a nivel nacional nadie habló… De cuándo va a terminar el difícil trance, nadie precisa ¡El tiempo, la historia y la sociedad, pondrán a todos en su lugar!

De acuerdo a los cálculos y a las condiciones especiales, la mayoría de los municipios que decidieron aislarse de la pandemia, mantuvieron a sus habitantes libres de la infección por el Sars Cov2; lo que provoca que en Oaxaca tengamos menos víctimas fatales por la enfermedad que las que se pudieron proyectar al principio, teniendo en cuenta las tasas de mortalidad en México y otras naciones como factores de cálculo.

Que como a Boccaccio humanizó la peste negra, la Covid 19 nos humanice para que esta celebración de Nochebuena y Navidad sea muy especial. Tenemos que ser generosos y regalar cariño a nuestras familias, amigas, amigos y conocidos ¡Quedémonos en casa! Estar juntos el año que viene depende de cuidarnos, de conservar la sana distancia, de seguir lavándonos las manos constantemente, de tener conciencia de que este virus es mortal. Que sea pues, un brindis muy especial para que siempre tengamos presente que muchas veces, el camino correcto no es el más fácil. Que si bien es cierto las autoridades hacen la parte que les corresponde ¡Nosotros hagamos la nuestra!

Hay que cuidarnos porque, este 2021 tenemos que ser capaces de medir nuestras metas por las esperanzas sembradas en nuestros seres queridos y por el cariño de nuestros verdaderos amigos.

Que nuestra felicidad se construya y se escriba todos los días sobre la base de conservarnos sanos. Porque nuestras esperanzas nazcan con las ganas de empezar con salud para construir nuevos proyectos. Que esa felicidad, crezca con la posibilidad de estar plenamente con nuestros seres queridos cuando las condiciones sanitarias así lo ameriten.

Si nos cuidamos mutuamente, nuestros anhelos vivirán en las sonrisas y en el cariño de quienes nos quieren y quieren vernos felices.

Tuíter: @santiagooctavio