1).- Bisoños y reciclados

Los procesos electorales han devenido una forma inédita de rumores y de clásicos vaticinios mediáticos. En el entorno oaxaqueño es como una película de suspenso que termina como una de El Gordo y el Flaco. Muchos son los que quieren, pero pocos los que van. Es decir, ilusos y desencantados. Se manejan nombres como si fuera lotería. O una tómbola, en donde a veces sale el menos competitivo. Sólo hay que imaginar 25 diputados locales, aparte los 17 inútiles de representación proporcional; 10 federales y 153 presidencias municipales. Multiplicarlo por 12 partidos que participan en el 2021. Es una locura. ¿Tendrán espacio en la boleta? Cuestión de imaginar la publicidad callejera. Bardas, espectaculares, anuncios por doquier. Habrá aquellos que ya ocupan una curul en la Cámara federal o local que se quieren reciclar. De veras no conocen la Guía Ética de López Obrador o la vergüenza. Su gestión legislativa ha servido para un carajo.

2).- Renuncias, enroques y otros

A partir del inicio de las precampañas, quienes están en el gabinete legal o ampliado y aspiren a un cargo de elección popular, tienen que ahuecar el ala. No hay vuelta de hoja. Nada de pedir licencia y regresar. O “si no voy, regreso a donde estaba”. Presumo que el gobernador Alejandro Murat tiene compromisos pendientes. Las calenturas electorales tienen su precio. Además, son un albur. Si ocurre como en el 2018 en que la instrucción fue no moverse ni hacer olas, hasta ahí llegaron. Puede que aparezcan en la boleta, pero nada más. Si AMLO realiza una o dos giras más, valiéndole gorro la veda electoral, el fenómeno de 2016 y 2018 se habrá de repetir. Ojo, no es Morena ni Salomón Jara ni el “100 por ciento obradorista”, Robles Montoya, ni ningún otro: es López Obrador.

Desde hace unos meses, algunos priistas recibieron la instrucción de “caminar” en sus distritos o municipios. Invierten dinero, tiempo y esfuerzo. Los fines de semana recorren las comunidades. Ya no se sabe sin van o vienen. Hacen gestiones; ofrecen el oro y el moro; asambleas, juntas, cónclaves. En el PRI ésta es ya una institución. Simulación democrática y gatopardismo. En Morena, andar de cola de Salomón Jara y Sesul Bolaños, se asume como síntoma de unción. El PAN, PRD y MC están tan desarticulados y fantasmales, que los pocos que se asoman asemejan la versión corregida y aumentada de The Walking Dead. Materialmente sacados del sarcófago. Han estado perdidos. Ni actos públicos ni muestras de su existencia. Pero la posibilidad cercana de ir en coalición los ha vuelto a la vida.

3).- La capital. La Joya de la Corona

La precampaña por la capital asemeja una procesión. Sólo por el PRI hay al menos seis o más aspirantes. En Morena, el pleito será a muerte entre Oswaldo García Jarquín que pretende reelegirse y los que quieren: Chucho Romero, (a) Charbelín, nacido orgullosamente en Candiani, e Hilda Pérez Luis, diputada local por segunda ocasión. La legisladora federal por el PAN, Alejandra García Morlán le ha caminado. Ha tomado como bandera los yerros del actual edil. Lo grave es que su dirigente estatal y compañera en San Lázaro, Natividad Díaz la mastica, pero no la traga. La aguerrida Morlán les ha hecho ver su suerte. El horizonte se les habrá de descuadrar, a unos u otras, en la definición del género.

Los elegidos de Dios, como decía H. Balzac en Las ilusiones perdidas, serán muy pocos. Pues más allá de encuestas, sondeos, asambleas de delegados y toda esa faramalla de ficciones, habrá un dedo divino que ungirá al “bueno”. No precisamente el que gane. Morena ha ido cavando su tumba con los errores de quien manda en el país. Hay desencanto, molestia. Bandazos por aquí, tropiezos por allá. Una cosa es ganar elecciones, otra gobernar. No es lo mismo ser borracho que cantinero. Es una buena oportunidad para acabar de una vez por todas con esa sobrerrepresentación; con congresos patiños y vulgares levanta dedos.

BREVES DE LA GRILLA LOCAL:

-Acostumbrados a caminar al filo de la ley; de utilizar métodos aberrantes como el bloqueo carretero y valiéndoles gorro violentar los derechos ciudadanos, el Cártel Municipal, formado por ediles de Salina Cruz, Tehuantepec, Juchitán y otros, bajo el mando del Rey del Huachicol istmeño, Antonino Morales Toledo, edil de San Blas Atempa, hicieron de las suyas para exigirle al gobierno sanear sus finanzas, saqueadas, de ello no hay duda, por su guía moral, en sus atolondrados sueños de la gubernatura.

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