LA JORNADA

La peor pandemia en un siglo, por número de contagios y decesos, y el mayor descenso de la economía mundial desde la crisis derivada del crac de la Bolsa de 1929, pero también la fabricación de una vacuna en un periodo sin precedente y la innovación de formas para hacer más productiva la economía, son la impronta del año 2020, cierre de la segunda década del siglo XXI. En un ánimo de optimismo racional y sustentado, diremos que se trata de un balance de luces y sombras.

La crisis, lo hemos señalado siempre, es nacional, continental y mundial. La espiral de contagios del Covid-19 ya tocó incluso este mes a la Antártida, y la cifra rebasó los 78 millones oficialmente, con muchos más fuera de las estadísticas gubernamentales. Los muertos son ya más de un millón 750 mil, igualmente con un elevado porcentaje de subregistro.

El impacto en la economía lo ha situado el Banco Mundial en 5.2 por ciento de descenso del PIB, cuando todavía a mediados del año algunas fuentes pensaban no llegaría a 3 por ciento. Las dos regiones que más descenderán son el bloque Europa y Asia Central, en donde la economía se contraerá alrededor de 4.7 por ciento, y prácticamente todos los países del área entrarán en recesión; y, sobre todo, en primer lugar desafortunadamente, América Latina y el Caribe, donde la actividad económica se desplomará 7.2 por ciento.

En el análisis país por país, con base en datos del FMI correspondientes al tercer trimestre de 2020 (el cuarto está pendiente), específicamente el estado de las economías nacionales al término de septiembre 2020 frente a cómo estaba el PIB en septiembre 2019, arroja un estado desolador para el subcontinente, pues de las cinco economías que más caerán tres son de América Latina:

En primer lugar mundial Perú, país que no sólo vive una convulsión política, sino que su economía ha sido gravemente lesionada, con una contracción del PIB en el tercer trimestre de 9.4 por ciento, y una proyección de caída anual en 2020 de 13.9 por ciento.

En tercer lugar Argentina (después de España, segundo lugar, que caerá 12.8 por ciento): registró en el tercer trimestre una contracción de 10.2 por ciento del PIB, y el FMI estima que para todo 2020 tenga una baja de 11.85 por ciento.

En cuarto lugar mundial México, que registró en el tercer trimestre una contracción de 8.6 por ciento en comparación con el mismo periodo del año pasado, y al cierre de 2020 el Fondo prevé que se dé una caída de 9 por ciento.

En quinto lugar está un país fuera del subcontinente, Sudáfrica: el PIB de la nación africana tuvo una contracción de 6 por ciento en el tercer trimestre, y en el global para este año el FMI estima que su economía caerá 8 por ciento.

El descenso de la economía ha repercutido inevitablemente en el ámbito social: con la crisis de la pandemia y su reflejo en los aparatos productivos, la ONU prevé que por primera vez en 22 años la población mundial en condición de pobreza extrema en lugar de descender crecerá: 130 millones de seres humanos más sin los mínimos de bienestar entre 2020 y 2021.

El documento de balance de fin de año publicado por la Conferencia de la ONU para el Comercio y el Desarrollo consigna que mientras en 2019 el porcentaje de la población global que vivía en pobreza extrema (con menos de 1.9 dólares por día según los criterios de la organización) era de 8.6 por ciento, 650 millones de personas, a finales de este año será de 8.8 por ciento, 70 millones de personas más, y 60 millones de personas adicionales el próximo año.

El estudio contempla que la extrema pobreza se incrementará especialmente en el África subsahariana, con un aumento relativo de 2.7 por ciento, 31 millones de personas más sobre el universo del 2019. En el caso nacional, 12 millones de personas más ingresarían en el estándar de pobreza moderada, según un análisis de BBVA Forbes México.

Pero decíamos que no todo han sido sombras, en el mundo y en México, este año que fenece. Hay que celebrar la celeridad con que los equipos de investigación del mundo descubrieron la naturaleza del virus y crearon un antídoto: menos de un año, cuando el récord en desarrollar y superar todas las etapas para aprobar una vacuna totalmente novedosa era de cuatro años. Esperemos que con oportunidad se aplique en nuestro país a la altura de la urgencia.

Esta vez, el interés prioritario, el alto financiamiento y sobre todo los adelantos de la ciencia y la tecnología hicieron posible la fabricación, aprobación y comercialización de una vacuna en el mismo año en que se propagó en el mundo.

También hay que reconocer la rápida adecuación de los estilos de vida y los métodos de trabajo, ahora a distancia, para hacer más eficaz y productivo el trabajo en México y el mundo: la digitalización de los procesos se adelantó por décadas, como han señalado ya varios expertos de la administración pública y privada. Es la sociedad de los cinco continentes, en primer lugar, la que ha reaccionado a tiempo para hacer menos grave la caída y para que la economía se recupere gradualmente a partir del próximo año.

Con mis mejores deseos para los lectores de estas líneas, y para sus familias, ratifico mi convicción de que en unidad, más allá de nuestras naturales diferencias, México superará la contingencia y seguirá construyendo mejores alternativas de vida para éstas y las futuras generaciones.

Sí, en unidad nacional siempre habrá más luces que sombras. Pero, sobre todo, ¡¡mientras hay vida hay esperanza!!


*Presidente de la Fundación Colosio