ANIMAL POLÍTICO

Oaxaca.- Luego de tres años de retraso, autoridades sanitarias publicaron al fin un reglamento para el uso medicinal de la mariguana en México.  

Esto, tras dos antecedentes: la aprobación del uso medicinal y científico aprobado en 2017, y una orden de 2019 de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) a la Secretaría de Salud para “crear las reglas para el uso de medicinas con cannabis sin que pasen 180 días hábiles”, plazo que se extendió en varias ocasiones, ante la pandemia de COVID-19.

La regulación, que entra en vigor este 13 de enero, busca controlar y vigilar materias primas, derivados farmacológicos y medicamentos hechos con cannabis, ya sea fines de producción, investigación o terapéuticos.

¿Qué implica, cuáles son los logros?

De acuerdo con el colectivo Familias y Retos Extraordinarios, quienes luchan desde 2015 para que se les reconozca a sus hijos el derecho a la salud, esto significa un reconocimiento oficial del uso medicinal de la mariguana, lo que permite también romper estigmas, avanzar en investigación médica y establecer un ruta para la importación y producción de medicamentos.

“Es un parteaguas que nos va sacando del exilio legal y el exilio médico, que nos cerraban las puertas, creo que este reglamento obliga a médicos a informarse un poco más”, dice Margarita Garfias, integrante del colectivo y madre de Carlos, joven con discapacidad múltiple, que obtuvo un amparo de la Corte para la publicación del reglamento.

“El reglamento establece la ruta para la importación de medicamentos, para hacer los trámites necesarios y que podamos tener acceso, a poder ir a la farmacia y tener el medicamento que necesitamos”, explica en entrevista.

Erick Ponce, presidente del Grupo Promotor de la Industria de Cannabis (GPIC) asegura que este paso dará “certeza y seguridad a los miles de pacientes que han mejorado su calidad de vida con tratamientos que incorporan el cannabis”, además de que traerá beneficios económicos y de creación de empleo

“Hay temas que se deberán mejorar y complementar en el futuro para que en la práctica tengamos un marco regulatorio robusto. Un paso inmediato será llevar las necesidades del mercado mexicano ante la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes, organismo encargado de establecer los límites de importación de la planta para cada país”, sostuvo el dirigente.

Permisos y autoridades involucradas

La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) será la encargada de la regulación con fines de investigación, fabricación y médicos, así como el control y seguimiento en el testado y trazabilidad, el mecanismo para verificar la procedencia de las semillas.

Por otro lado, la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), a través del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) promoverá “la sanidad de la cannabis”, y vigilará la producción primaria; el Servicio Nacional de Inspección y Certificación de Semillas (SNICS) será quien regule, certifique y ponga en circulación todas las semillas de la cannabis en este ámbito, incluyendo los permisos, de acuerdo con el reglamento.

En tanto, el Sistema de Administración Tributaria (SAT) verificará los procesos de importación y exportación, e incluso, junto con la Secretaría de Economía, podrá determinar aranceles correspondientes.

Autocultivo y acceso a medicamentos, los pendientes

Para Garfias, el poder adquisitivo de cada persona podrá marcar diferencias en la aplicación del reglamento, pues quienes puedan pagar tratamientos aprobados en Estados Unidos o Canadá con costos cercanos a los 28 mil pesos, podrán tramitar su receta y solicitar un permiso ante Cofepris.

Pero quienes no pueden costear un tratamiento y decidan elaborarlos deberán esperar, pues deben solicitar permisos de materias primas con los cuales se elaboran aceites de cannabis.

“Para pacientes que vamos a requerir medicamentos magistrales, que son fórmulas específicas o personalizadas con ciertos tipos de cannabis, vamos a estar esperando seis meses porque uno de los trámites para importar resina para elaborarlos es presentar de enero a marzo previsiones de cuánto vas a importar para elaborar tu producto”, detalla.

Garfías lamenta que el reglamento no reconozca el autocultivo para uso médico y que tampoco garantice el acceso a medicamentos de calidad por parte del Estado.

“Yo todavía estoy desarrollando los aceites que requiere Carlos. En mi caso, yo pido que el Estado provea porque a mí nadie me garantiza que cada cosecha sea igual. A ningún otro paciente se le obliga a fabricar sus propios medicamentos”, insiste Garfias, quien elabora los tratamientos medicinales que reducen los ataques de epilepsia de su hijo Carlos.

Además, señala que es necesaria la capacitación y certificación al personal médico por parte de academias e instituciones como universidades.

Un paso histórico, pero falta por avanzar

Raúl Elizalde, padre de Graciela Elizalde, una de las primeras niñas en obtener permiso para el uso de mariguana medicinal en México, también celebró la publicación del reglamento sanitario, pero destacó que deberá seguirse su aplicación.

“La siembra y cultivo no están incluidos, eso a lo que muchas madres tenían que recurrir va a seguir siendo ilegal y sería bueno una protección, para dar acceso rápido a los medicamentos”, comentó Elizalde en entrevista.

El empresario de productos cannábicos también dijo que será importante hacer efectivo el reglamento para que no se convierta en “letra muerta”.

“Lo que sigue es el análisis del reglamento y obtener los registros y tener toda la papelería necesaria para hacer gestiones ante la Cofepris y tener los productos disponibles”, insiste.

Aunque señala que la industria farmacéutica es la que debe tomar la iniciativa para agilizar la autorización sanitaria de productos, advierte que no será sencillo ni rápido, pues además de los procesos de investigación, hay prioridad en el tema de vacunas por la epidemia de COVID.

“Sí puede ser una problemática, pero esperemos que las autoridades tengan formatos listos, los pasos, procedimientos y la estructura para poder dar la información a las empresas que puedan empezar a producir los medicamentos”, señaló.