Oaxaca.- Para la ex senadora de Morena, ahora del PAN, Lilly Téllez, la opacidad en la compra de vacunas “refleja una vez más la opacidad y el desastre en el manejo de la pandemia y el programa nacional de vacunación”. 

La transparencia y la rendición de cuentas, así como los gobiernos abiertos son, hoy en día, elementos indispensables para calificar la calidad de la democracia en el mundo globalizado. Y México reprueba.

Con todas las críticas a los desgobiernos del PRIAN, lentamente, pero con paso firme se avanzaba en esta materia obligada, para pasar de la democracia representativa a la democracia participativa y deliberativa.

Doloroso y lamentable que, otra vez, la esperanza de cambio, con el arribo de Andrés Manuel López Obrador, y su promesa de combatir la corrupción y la opacidad en el país, se fueron al caño.

Al igual que la vieja mafia del poder, la nueva, en el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) y el Gobierno de la Cuarta Transformación en México, representa una regresión a lo peor del pasado.

Ante la falta de memoria histórica resulta increíble que nos sorprendamos por el resurgimiento del férreo centralismo autoritario del presidencialismo con facultades metaconstitucionales e inconstitucionales.

Y, lo peor, que todavía resulte más increíble que nos sorprendamos ante las escandalosas cotas que alcanza la proliferación de numerosos casos de corrupción, a pesar de conocer a los corruptos de siempre.

En su obsesión de alcanzar el poder por el poder mismo, López Obrador ha privilegiado en todo momento como principal estrategia de permanente campaña, recoger y acumular toda la basura política.

Nada extraño, en realidad, porque el propio López Obrador fue priista y ex perredista y una de sus características de vida a la luz de sus hechos, es la incongruencia entre lo que piensa, dice y hace.

Ahí está como caso paradigmático la nefasta figura del ex priista y petista Manuel Bartlett Díaz, enemigo de la izquierda a cuyo candidato, Cuauhtémoc Cárdenas robó el triunfo presidencial en 1988.

O, incluso, el caso del propio ex echeverrista y ex líder nacional del PRI, Porfirio Muñoz Ledo, quien elogiara públicamente en el Zócalo capitalino la represión estudiantil de Gustavo Díaz Ordaz en 1968.

Son conocidos los casos de los panistas Alfonso Durazo, durante el sexenio de Vicente Fox, y Manuel Espino militante 33 años de 1978 al 2010, y ex líder nacional de ese partido de 2005 a 2007.

Tatiana Clouthier fue panista por 14 años de 1991 al 2005, año en el que renunció en repudio por el nombramiento de Espino como presidente nacional del blanquiazul. Hoy, es secretaria de Economía.

Germán Martínez, quien estuvo tres décadas en el PAN, desde 1988 a 2018, partido en el cual fue presidente nacional en 2007 A 2009, fue nombrado por AMLO director general del Seguro Social.

Gabriela Cuevas, panista por 24 años de 1994 a 2018, severa crítica de López Obrador, renunció en 2018 porque ya no le ofrecieron ningún cargo en el PAN y se fue a Morena que le dio una diputación federal.

No debe sorprendernos que el presidente privilegie la impunidad en la lucha contra la corrupción y solape la realizada por sus familiares, su hermano Pío y su prima Felipa Obrador, y colaboradores más cercanos.

En consecuencia, es una decisión lógica y natural en su historia de vida que impulse la opacidad como política pública y ordenara reservar por cinco años la información sobre la compra de vacunas.

La ex senadora de Morena, ahora del PAN, Lilly Téllez, pidió información sobre los contratos para la compra de vacunas contra el COVID-19, que fueron puesto bajo reserva por el gobierno federal.

Dijo que la opacidad de los contratos con las farmacéuticas so pretexto de “no causar daño en la obtención de la vacuna”, como informó la Secretaría de Relaciones Exteriores, “refleja una vez más la opacidad y el desastre en el manejo de la pandemia y el programa nacional de vacunación”.

La senadora dijo que dirigió una solicitud a la Secretaría de Salud con 45 puntos para saber cuáles fueron las negociaciones previas para la firma de los contratos con las farmacéuticas y si las empresas impusieron algún tipo de condición o acuerdos para la compraventa de las vacunas.

La ex senadora de Morena exige transparentar qué dependencia asumirá el gasto en la compra de las vacunas, y su costo de transportación aérea desde el país de origen, y en el interior del país.

En su solicitud de información demanda copia digitalizada de la planeación presupuestal para el mantenimiento de las vacunas y su implementación en la “Campaña de vacunación masiva”.

Aseguró que todos los ciudadanos tienen derecho a saber todo lo relacionado con el precio en la compra de las vacunas, quién será el responsable en caso que no funcionen y los protocolos de su manejo.

“Se trata de un tema fundamental para la protección de la salud, la vida y los recursos de los mexicanos. No podemos permitir que Morena lo sume a su propaganda política con acuerdos corruptos y desventajosos para el país”, sentenció Lilly Téllez.

Según trascendió en redes sociales, sería muy grave que Pfizer no tenga ningún contrato de compra-venta de vacunas con el Gobierno de México y que estas sean regaladas porque corresponden a la fase tres de su desarrollo.

Como se ha viralizado sería mucho más grave que el Gobierno de México ofreciera supuestamente a la farmacéutica al pueblo mexicano como conejillo de Indias. Urge investigar e informar a los mexicanos sin opacidad.

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